![]() Nuestra ruta camina cerca del Campo de Golf de Izki, donde cada mayo se celebra un torneo. El año pasado tomó parte, entre otros, el baracaldés Javier Clemente.
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El Parque Natural de Izki está limitado por algunas de las montañas más bellas de Álava. Es el caso de Soila, una fortaleza que parece inexpugnable gracias a sus verticales acantilados cuando se contempla su vertiente este desde el pueblo de Antoñana, población que todavía conserva restos de antiguas murallas medievales. Si se llega desde Vitoria, sin necesidad de entrar en el pueblo, hay una explanada que sirve de aparcamiento a la derecha, junto a la antigua estación del ferrocarril vasco-navarro, recovertida en casa particular muy bien restaurada. Se cruza la carretera que lleva al pueblo de Bujanda y junto a un depósito de aguas se toma una senda que bordea un terreno de cultivo.
Surge la primera bifurcación y se va a la derecha, en dirección a la ‘Senda del hagin’ o ‘Senda del tejo’. Las constantes marcas amarillas y blancas que configuran este sendero de pequeño recorrido, el PR-A-60, conducen a un cartel del parque natural (0h.10’). La pista se interna entonces en el bosque y desemboca ante una barrera metálica. Poco antes, un senderillo asciende a la izquierda, monte arriba, y abandona la pista. Con atención a las camufladas marcas y las flechas direccionales del camino, se continúa por un bosque de castaños y, más tarde, un hayedo. Los paneles informativos sobre la vegetación de la zona son abundantes. Cuando la acentuada pendiente se suaviza, tras atravesar una pedrera situada bajo las verticales murallas, se accede a un gigantesco tejo (‘taxus baccata’) (0’35 h.), declarado ‘árbol singular’ por el Gobierno vasco. Con 13’5 metros de altura y un tronco de 5’10 metros de circunferencia, este coloso de la naturaleza no deja de sorprender.
Poco después se aprecia otro árbol singular, en este caso un tilo (‘tilia plastyphillos’). La senda se estrecha ahora y avanza, estratégicamente trazada para superar los contrafuertes rocosos del Soila por un aéreo pasillo en el que hay que caminar con precaución, aunque no existe peligro alguno si las rocas están secas. Una fuerte subida entre rocas y, luego, un pasillo lateral a la izquierda, el único camino posible, desembocan en un paso que permite acceder al cresterío final (0h.45’). En la cresta, en pocos minutos pasaremos junto al hito que marca la desviación hacia la derecha que hay que seguir en el descenso. Cerca de la cima, una ventana natural, impresionante agujero conocido como el ‘Ojo de Soila’, se abre hacia el abismo. Desde el buzón del club Peña Karria (1h.) se aprecia el extenso parque de Izki. Enfrente queda el Muela y abajo, hacia el este, Antoñana.
De regreso por la cresta, hay que caminar con atención para encontrar los hitos y la desviación (1h.10’) que desciende a nuestra izquierda en dirección al pueblo de Corres. Aparecerá una pista que se sigue a la izquierda hasta descubrir unas flechas direccionales (1h.30’). Una de ellas señala la dirección ‘Gazteluko ataka’.
Tras atravesar un frondoso bosque de boj se llega al puerto (1h.40’), situado junto a la agreste y vertical peña de El Castillo, a la que no se debe trepar si no se conoce bien la oculta senda que tiene. Las murallas de Soila son impresionantes desde aquí, como revelan los afilados monolitos que surgen en esta vertiente. Más tarde, tras cruzar una alambrada, nuevas marcas y una pista descendente conducirán de nuevo a Antoñana (2h.15’).
Soila, 990 metros. ‘Cien montes’.
Situación
Comarca de la Montaña Alavesa.
Dificultad
Media-alta. Precaución en el paso rocoso de la cresta.
Desnivel y horario
395 metros desde Antoñana. 2h.15’. (Ascenso: 1 hora)
Comunicaciones
Desde Vitoria, seguir la A-132 hacia Santa Cruz de Campezo. 34 kilómetros a Antoñana.
Cartografía
MTN Maeztu (139-III) en 1:25.000. Mapa-guía ‘Izki’ de Nondik. 1:35.000.







