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gorbeia (1.481 m.)

La ascensión a la Cruz por el remoto barranco de Larreakorta recuerda los ancestrales oficios que acogían sus laderas
13.10.08 - 17:55 -

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Carboneros, pastores, caleros, castañeros, molineros... las lomas del Gorbeia, sus bosques y sus caseríos albergaron durante cientos de años numerosos oficios que dieron vida a la montaña y dejaron un sinfín de vestigios que dan fe de su presencia: molinos, carboneras, caleros, neveras, kirikiñausies...
Sin embargo, lo que pocos saben es que también hubo herrerías en el Gorbeia, concretamente en su vertiente sur por encima del barranco de Larreakorta. Su importancia fue tal que incluso ha dado nombre al paraje donde se asentaron: Las Herrerías, en referencia sin duda a los primitivos hornos de montaña que, luego, en los siglos XV y XVI comenzaron descender a las orillas de los ríos para aprovechar la fuerza del agua como motor de sus rudimentarias maquinarias, según explica Enrike Ibabe en su libro 'Geure Gorbeiari'.
La excursión comienza en el Parkertxe de Sarría, junto a las canteras de Murua, un de las principales puertas de acceso al Parque de Gorbeia por su vertiente alavesa. Desde aquí debemos remontar la vega del río Baias en una larga pero agradable aproximación en la que apenas se gana altura hasta el puente de Arkarai (0h.55', cruz de señales), inconfundible por la explanada llena de apeas que la precede y el cercano refugio de pescadores del mismo nombre.
Justo ante del puente cogeremos una pista que asciende a la derecha, y obviando los primeros desvíos que cruzan el río, se adentra un hayedo joven con el arroyo a nuestra izquierda, al fondo del barranco de Larreakorta, aunque más adelante nos volveremos a acercar a él hasta cruzarlo (1h.11'). Ascendemos alejándonos del río hasta un amplio cruce de caminos herboso bajo un gran roble (1h.23'), donde continuamos por la derecha.
La pista avanza entre brezo y helechos y a la sombra de los robles, cada vez más esporádicos. Descendemos unos metros para cruzar un arroyo y volvemos a subir. Al poco llegamos a otra bifurcación, donde seguimos por la derecha la pista principal que llanea y vuelve a vadear el río antes de ascender y cruzar de nuevo la surgencia algo más arriba, en un precioso hayedo. Llevamos ya un rato caminando por el paraje conocido como Las Herrerías, donde el ambiente nos lleva a un pasado de oficios y dura vida de montaña. Enseguida pasamos por un claro que nos ofrece las primeras vistas de la loma cimera del Gorbeia (izda.).
Más arriba, un árbol caído obstaculiza la pista, justo antes de dejar definitivamente atrás las hayas (1h50'). Ascendemos ya por terreno abierto, con el Gorbeia enfrente (izda), que muestra incluso tímidamente la punta de la Cruz. De pronto, cerca de unas hayas, la pista se convierte en una senda-torrentera que discurre por un tupido brezal y cruza un humedal. Más arriba, el áspero sendero deja atrás el brezal (2h.35') y se convierte en camino por los prados altos del Gorbeia. El objetivo es bordear por la derecha las peñas que se ven bajo la cima para alcanzar sin pérdida la Cruz (2h.55').
Mapa

Las viejas herrerías de Gorbeia
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