El Oketa es una redondeada cumbre que se eleva en el extremo sureste del Parque Natural de Gorbeia, separado del resto de la sierra por los arroyos Undabe y Zubialde. Su alomado perfil, despejado en la cima y cubierto de bosque autóctono en su parte baja, recuerda mucho a la del coloso del macizo, el Gorbeia, lo que le ha valido el popular apelativo de Gorbeia-txiki.
Su ruta habitual de ascenso parte del pequeño núcleo de Etxaguen, al sur de la montaña, aunque no menos interesantes son las que tienen como puntos de origen Ubide y las canteras de Gorbeia, cerca de los embalses de Murua y tres kilómetros más arriba del pueblo. La opción elegida aquí es esta última, que se puede alargar con una interesante caminata que comienza en Murua, remonta el río Zubialde y alarga la ascensión en casi una hora.
En coche o a pie, una vez en las canteras, debemos situarnos en el último aparcamiento del área recreativa en que se han convertido, al que accedemos por un pequeño puente sobre el arroyo Zubialde. Al fondo del parking, una pista vadea de nuevo el riachuelo y se interna en un agradable bosque de ribera. Si la corriente es muy fuerte, remontaremos unos metros por la margen derecha hasta un pequeño puente de madera que permite cruzarlo sin necesidad de mojarnos.
La pista apenas gana altura y de nuevo cruza el río, esta vez por un puente, para desembocar en una amplia explanada (0h.05') en la que nacen tres caminos. El de la izquierda remonta el cauce del Zubialde y lleva a las cuevas de Mairuelegorreta, el del centro remonta el cordal hasta el Azero, mientras que el de la derecha nos aproximará hasta las faldas del Oketa.
La pista, que continúa sin ganar apenas altura, discurre por un robledal de soberbios ejemplares entre los que más adelante descubriremos acebos también de excelente porte. Sin apenas darnos cuenta, el camino va girando poco a poco hasta coger dirección sur y enfilar las lomas norteñas del Oketa.
La remozada chabola de Leizaranda (0h.30') será la referencia que nos marcará el momento en el que comencemos, por fin, a ascender con ganas. La pista bordea unos pastos y se adentra en el hayedo, por donde continúa subiendo. Más arriba, cuando el camino parece comenzar a llanear (0h.40'), advertimos a la izquierda un monolito de piedra entre las hayas.
Es el momento de abandonar la pista, pasar junto a él y remontar, bosque a través, por una senda apenas dibujada en algunos tramos hacia las alturas del Oketa. No tardamos en toparnos con una pista, que cruzamos para continuar subiendo, ahora por una senda más evidente. Si nos pasamos la referencia del monolito tampoco es mayor problema. Más adelante, cuando la pista comienza a descender, un vial a la derecha remonta perpendicular a la ladera. Es el mismo que se cruza en la ascensión bosque a través.
El sendero, bien marcado en su parte final, acaba por salir a terreno despejado, ya en la loma cimera (0h.55'), y serpentea entre helechos y argoma antes de enfilar directamente hacia la alomada cumbre, que alcanzamos (1h.05') tras cruzar las trincheras de la guerra civil.