Una cadena de siete explosiones ha causado más de un centenar de muertos en varias estaciones de ferrocarril de Bombay (oeste de la India). Las explosiones forman parte de un ataque "bien coordinado" que tiene lugar un día 11 de julio, fecha que el terrorismo internacional ha elegido en otros escenarios para perpetrar sus peores atentados. Las ciudades y puntos neurálgicos del país se encuentran ahora en estado de alerta, mientras Pakistán ha condenado los ataques y niega la implicación de grupos de su país en los mismos.