Un defecto en la vía ha podido provocar el accidente de un tren de la compañía Virgin esta madrugada ha causado un muerto y una veintena de heridos en Cumbria (noroeste de Inglaterra), según ha informado hoy Richard Branson, dueño de esta empresa.
"Me han hablado de un desperfecto en la vía", dijo el conocido millonario, que interrumpió sus vacaciones invernales en Suiza para desplazarse al lugar de la tragedia y visitar a las víctimas hospitalizadas.
Según el testimonio de algunos pasajeros, el tren, de la marca "Pendolino" y con una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora, descarriló en una zona rural al colisionar con algún objeto no identificado.
El descarrilamiento hizo que el aparato, que procedía de Londres y se dirigía a Glasgow (Escocia), se deslizara por el terraplén lateral del raíl hasta un campo adyacente, por lo que algunos vagones quedaron de lado o incluso "en el aire".
El tren descarriló en Greyrigg Cottage, entre las poblaciones de Oxenholme y Tebay. La Policía Británica del Transporte ha abierto una línea de teléfono de información para los familiares de las víctimas. La víctima mortal, de 84 años, fue hoy identificada como Margaret Masson.
Entretanto, la Policía, que centra sus investigaciones en varios puntos de la vía para averiguar la causa exacta de la tragedia, subrayó que ha sido un "milagro" que no se hayan registrado más muertos.
El suceso viene a engrosar una lista de accidentes ferroviarios ocurridos en este país durante los últimos años. En el 2002, siete pasajeros murieron al descarrilar un tren en Potters Bar (noroeste de Inglaterra), mientras que dos años antes otro suceso similar causó la muerte de cuatro personas.
El peor accidente ferroviario de la última década acaeció cerca de la estación londinense de Paddington en el año 1999, cuando murieron 31 personas tras colisionar dos trenes.