Los 52 acusados en el macrojuicio de ETA que, tras 16 meses de sesiones, ha quedado hoy visto para sentencia asumieron, al hacer uso de su derecho a la última palabra, el alegato que dejó escrito el procesado Jokin Gorostidi, fallecido durante el juicio, invocando el derecho de autodeterminación de Euskal Herria y que leyó el abogado Iñigo Iruin.
Antes, el abogado Iñigo Iruin aseguró que una condena en esta causa no parará las movilizaciones de la izquierda abertzale. "Podéis condenar a uno o a varios de los procesados -avisó el abogado a la Audiencia Nacional- pero la sentencia no va a impedir que amplios sectores de Euskal Herria, a través de este sumario, hayan visto en estas personas un ejemplo a seguir a favor de los derechos de nuestro pueblo".
Después de que la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, dejara visto para sentencia, a las 17.53 horas, el juicio más largo que ha celebrado en su historia la Audiencia Nacional y que comenzó el 21 de noviembre de 2005, los acusados, una vez levantados de sus asientos, gritaron al unísono: 'Gora Euskal Herria askatuta (viva Euskadi libre)".
Antes, la magistrada anunció que el tribunal había acordado deducir testimonio por la ovación y los aplausos que recibió el abogado Iñigo Iruin por parte de los acusados tras leer las últimas palabras de Gorostidi, ex dirigente de la izquierda abertzale fallecido de un infarto el 25 de abril del pasado año.
En su escrito, Gorostidi, acusado por su presunta pertenencia al aparato internacional de ETA, Xaki, afirmó que "tanto ayer -refiriéndose al 'proceso de Burgos'- como hoy, estoy secuestrado por la estrategia de guerra del Estado español". "Euskal Herria -proseguía el escrito- necesita tener la palabra y la decisión. Hasta conseguirla no nos callarán, dejad en paz a Euskal Herria. Ayer, hoy y siempre, Euskal Herria Askatuta".
Iruin añadió además que Gorostidi también habría dicho, "con total sentimiento", que "se habría sentido muy orgulloso de sentarse en el banquillo junto a los acusados al tratarse de personas acusadas por su trabajo y su esfuerzo a favor de los derechos de Euskal Herria".
"Lo conseguiremos"
Aunque la fórmula que utilizaron los 52 acusados que se sentaban en el banquillo fue la de "adherirse" a esas últimas palabras del dirigente abertzale, algunos, como el ex director del diario Egin Javier María Salutregi, agregaron también que "después de diez años podemos decir que se ha pisoteado el derecho de información y a la libertad de expresión".
La ex dirigente de Jarrai Ana Lizarralde, acusada por su presunta pertenencia al considerado aparato político de ETA , Ekin, señaló por su parte que hacía suya la lucha por Euskal Herria. "Lo conseguiremos", advirtió.
Cuando la presidenta del tribunal anunció la deducción de testimonio para actuar contra los 52 acusados por el cerrado aplauso con el que celebraron las palabras de Gorostidi, indicó también que durante el juicio "se ha permitido a la defensa disertaciones fuera de lugar y ello en aras de permitir la celebración de un juicio que se ha intentado obstaculizar e impedir".
A los procesados, prosiguió Murillo, en su día se les advirtió de que ante situaciones de aprobación o desaprobación prohibidas en la ley "se adoptarían medidas para cortarlas de raíz". "Por eso se ha considerado que lo sucedido en la sesión de esta mañana representa un hecho contenido" en ese apercibimiento.
Casi 500 años de prisión
El proceso comenzó con 56 acusados en el banquillo, pero la cifra se redujo a 52 a causa del fallecimiento de Gorostidi, de que el tribunal acordara excluir de la vista por motivos de salud a otros dos, Iñigo Elkoro Ayastui y José Ramón Aranguren, y de que un acusado -Iñigo Uruñuela- fuera exculpado por el fiscal de la acusación que había formulado contra él.
Al inicio del juicio, el fiscal pedía para los 52 acusados -de los cuales sólo uno, Iker Beristain, se encuentra en prisión por otra causa- penas que oscilaban entre los 10 y 51 años de cárcel, que en total sumaban 927 años, y posteriormente rebajó a casi la mitad su petición, solicitando finalmente entre 4 y 19 años de cárcel, un total de 484 años.
El juicio, que comenzó celebrándose en un pabellón de la Casa de Campo de Madrid y que al inicio del juicio del 11-M, el pasado 15 de febrero, se trasladó a la sede de la Audiencia Nacional, ha transcurrido a lo largo de casi un millar de horas divididas en 126 jornadas y estas a su vez en 206 sesiones de mañana y tarde.