Los bolsillos ya no dan más de sí. Tras una vorágine compradora que ha durado varios ejercicios, comienza una nueva etapa marcada por una enorme dificultad para acceder a una casa. La primera consecuencia es que cae el negocio mientras quienes tienen la suerte de convertirse en propietarios se endeudan cada vez más y por más tiempo.
El importe medio registrado de las hipotecas contratadas para pagar un piso a finales de 2005 fue de 133.108 euros. Un año después, la misma variable ascendía a 146.683 euros o, lo que es lo mismo, un 10,2% más. Los registradores recalcan también que la deuda por metro cuadrado creció el año pasado un 11,53%. Repuntes ambos superiores al encarecimiento del mercado estimado por el Ministerio de Vivienda, que se quedó en el 9,1%.
Con el euribor en ascenso permanente (acumula 17 meses consecutivos de subida) y la mejora de los salarios a años luz del encarecimiento de las casas, la única solución pasa por alargar los plazos de los contratos. La media se disparó en 2006 casi en dos años (23 meses) para situarse en 27 años y ocho meses. Algo inimaginable hace poco tiempo.
El escenario es mucho más duro. La velocidad del fenómeno es palpable si se comparan los datos del cuarto y del tercer trimestre de 2006. Sólo en ese tiempo, la comercialización cayó a plomo un 8,9% y la venta por cada 1.000 habitantes pasó de 5,08 pisos a 4,56. Entre octubre, noviembre y diciembre, se inscribieron 203.993 operaciones, de las que el 39% correspondió a pisos libres nuevos; el 57,9%, a casas de segunda mano y el 3,04%, a VPO.
Patata caliente
Los promotores se enfrentan a un problema serio, pues las casas 'a estrenar' han perdido en un año un 4% de cuota que ha pasado al segmento de 'usadas'. Un riesgo notable si se tiene en cuenta que el pasado ejercicio se concedieron 840.000 nuevos visados. Fincas que en algún momento habrá que vender aunque, a buen seguro, con márgenes inferiores a los previstos.
Sólo Navarra se salvó el año pasado del retroceso del mercado. En la comunidad foral se inscribieron 10.119 compraventas, lo que supone una mejora del 2,57%. La caída más abultada fue la de Cantabria, donde el número de operaciones descendió un 16,91%. En pleno retroceso se encuentran también Aragón (15,8%), Euskadi (15,12%), Galicia (11,89%), Extremadura (8,89%), Cataluña (8,26%), la Comunidad Valenciana (8%) o Andalucía, que pasó de 192.412 a 179.189 transacciones. Esto es, un 6,87% menos.
Y es que el euribor pesa mucho. De las hipotecas rubricadas en el cuarto trimestre de 2006, el 84,45% utilizaron esta referencia frente a un exiguo 1,28% que apostó por un tipo fijo. El peso del indicador es similar en toda España, con la excepción de Canarias y Castilla-La Mancha, donde el porcentaje de préstamos fijos asciende al 1,72% y al 2,25% del total, respectivamente. Según los registradores (tomando como referencia la hipoteca promedio en España), la cuota mensual del crédito supone ya un 48,14% del salario bruto de los trabajadores, un 13,3% más que un año antes.