
El inicio del revestimiento estético de las fachadas estará supervisado por el 'padre' del proyecto, el prestigioso arquitecto navarro Patxi Mangado. Aunque las placas están siendo fabricadas en Alemania, la instalación la llevará a cabo una empresa especializada con sede en Bruselas, un hecho que otorga todavía mayor relevancia a la obra.
Respecto a la ejecución de los trabajos, las diferentes empresas adjudicatarias están ultimando la instalación de los equipamientos de calefacción, electricidad o ventilación. Asimismo, ya ha concluido la construcción de las paredes que dividirán las futuras salas interiores. Es decir, el 'caja' ya está lista y ahora sólo hace falta dotarla de funcionalidad y estilismo en forma de grandes ventanales y la esperada 'piel' de bronce. Aunque estará presente en todo el exterior del edificio, será en la fachada principal donde adquiera un mayor brillo al estar combinada con cristal.
Los plazos más optimistas dicen que el museo se inaugurará en unos diez meses, es decir, dos años después de lo previsto tras las dificultades que surgieron con la primera empresa adjudicataria, la firma catalana Comsa, a la que se le rescindió el contrato por los repetidos incumplimientos de plazo que protagonizaron.
Juego de luces
Mangado ha puesto especial cuidado en los juegos de luz que ofrecerá la distribución del edificio. De hecho, desde las escalinatas de acceso a las diferentes plantas de exposiciones los visitantes observarán un pequeño fresco de Vitoria. Por ejemplo, a su derecha, se toparán con el Palacio de Bendaña, la calle Cuchillería y al fondo, la torre de Santa María.
Respecto a su ordenamiento, el museo consta de tres grandes plantas, de unos 800 metros cuadrados cada una, donde se relatarán los diferentes episodios de la historia alavesa. Los promotores aprovecharán la obra para dotar al edificio de los sistemas informáticos más modernos, tanto en extinción de incendios como de vigilancia.









