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nuevo golpe de al-qaida a españa
Al-Qaida mata a siete españoles en un ataque contra turistas vascos y catalanes en Yemen
Dos guipuzcoanos murieron en el atentado, en el que también resultaron heridos otros seis viajeros, entre ellos dos vizcaínas y una alavesa

Un guía y un chófer locales fallecieron en la masacre, obra de un kamikaze
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ESCENARIO DE GUERRA. Guardas de seguridad yemeníes inspeccionan los restos de los vehículos destrozados por el atentado. / REUTERS
Por segunda vez en ocho días la nebulosa terrorista de Al-Qaida golpea a españoles. Si hace una semana lo hizo en las personas de seis soldados de la misión de paz desplegada en Líbano, ayer las víctimas mortales de otro cruel atentado fueron siete turistas que pasaban sus vacaciones en Yemen. Uno de los muertos es el profesor de San Sebastián Mikel Essery. Es uno de los dos guipuzcoanos fallecidos, el otro es la joven Magie Álvarez. Una lista de fallecidos que completan tres barceloneses, una burgalesa (residente en la Ciudad Condal y esposa de uno de los catalanes muertos) y una gerundense, cuya pareja resultó herida. Formaban parte de una expedición de cinco vascos -los dos guipuzcoanos que perecieron, dos vizcaínas y una alavesa- y catalanes organizada por la agencia bilbaína Banoa, con 15 años de experiencia en destinos alternativos y que cada año traslada al país árabe a setenta viajeros.

Un ataque con coche bomba cuando acababan de visitar los restos del palacio Mahram Bilquis, construido en honor a la Reina de Saba hace 3.000 años en la localidad de Marib, situada 170 kilómetros al este de la capital Sanáa, acabó con la vida de los siete turistas y causó heridas a otros seis. De ellos, sólo la alavesa María Asunción Vitorica se encontraba en cuidados intensivos tras ser operada, según informó Efe, a causa de una lesión en la cabeza. Los otros cinco permanecían estables, con heridas leves. El ataque también mató a un guía y un traductor locales.

Según confirmó el ministro de Exteriores en una comparecencia a las 19.30 en la que se negó a facilitar la identidad de las víctimas antes de comunicárselo a los familiares, el atentado se registró pasadas las cinco y media de la tarde -una hora menos en España-, cuando un kamikaze estrelló su vehículo contra el convoy de cuatro todoterrenos en el que viajaban los españoles y que se disponía a tomar la carretera asfaltada que une el centro turístico con la capital. Impactó contra los dos que se encontraban en el centro y la explosión de la carga que portaba los destrozó convirtiéndolos en un amasijo de hierros incandescentes. Nada pudieron hacer las fuerzas de seguridad locales que escoltaban la comitiva en sus partes delantera y trasera.

Moratinos se limitó a explicar que todos los heridos se encontraban internados en hospitales de Sanáa. Afirmó asimismo que de forma inmediata viajarían hacia Yemen el ministro de Industria, Comercio y Turismo, Joan Clos; el secretario de Estado, Bernardino León; y después se anunció la presencia en la expedición del delegado del Gobierno vasco en Madrid, Peio Caballero. Los tres se encargarían de la repatriación de los cadáveres y de los heridos. De hecho, esta mañana, a partir de las nueve, está previsto que salga un avión de la Fuerza Aérea desde la base de Torrejón para efectuar estas labores. Además, un equipo de la Policía Científica se desplazará a la zona para analizar lo ocurrido. De la misma forma, la Audiencia Nacional abrió diligencias para investigar la masacre.

Mientras tanto, Moratinos indicó que había dado instrucciones a la Embajada en Arabia Saudí para que desplazara personal a Sanáa con el fin de reforzar la presencia diplomática en los trabajos necesarios para auxiliar a las víctimas.

La marca de Al-Qaida

Nada más registrarse la acción, las autoridades políticas y policiales de Yemen apuntaron a la responsabilidad de Al-Qaida, que días atrás había emitido un comunicado solicitando la liberación de sus miembros encarcelados en prisiones locales bajo amenaza de emprender «acciones no especificadas» si no se atendían sus demandas o no se «reconsideraba» la cooperación con Washington en la lucha contra los extremistas islámicos emprendida tras los ataques del 11-S.

«Las primeras informaciones muestran que los hombres de Bin Laden -cuya familia es de origen yemení- están detrás de esa acción cobarde», decía la agencia nacional Saba al citar palabras de «una fuente responsable» que añadía que «los cuerpos de seguridad perseguirían a los terroristas para detenerlos y juzgarlos».

La advertencia yihadista agravaba la situación de alarma con respecto al riesgo de un atentado constante en el país desde que en febrero de 2006 veintitrés prisioneros vinculados a la red considerados «extremadamente peligrosos» -entre ellos Jamal al-Badawi, autor intelectual del siniestro contra la fragata 'US Cole'- consiguieran escapar de una prisión yemení y poner en jaque a los agentes de la Interpol, que exhortaron a sus 184 estados miembros a ayudar a capturar a los fugados.

Si bien muchos de ellos fueron arrestados, las informaciones de que dispone el Gobierno de Sanáa señalan que otros se refugiaron en Somalia y en la remota provincia de Hadramwt, desde donde se cree que idearon los dos atentados contra instalaciones de gas y petrolíferas que perpetraron en 2006 muy poco después de que Al-Qaida instara a los musulmanes a atentar contra intereses occidentales. Uno de los huidos, Abú Basi Nasir al-Wahishi se autoproclamaba en un mensaje de voz insertado en una página islamista de Internet, hace apenas dos semanas, el nuevo líder de la rama yihadista en Yemen, bautizada como Al-Qaida de la Yihad en Yemen.

El recuerdo del 'US Cole'

El atentado contra los turistas españoles es el más grave sufrido en el país árabe desde octubre de 2000, cuando una lancha cargada con 250 kilos de material explosivo conducida por un comando yihadista fue lanzada contra la fragata norteamericana 'US Cole' en el puerto de Aden, causando la muerte a 17 marineros y heridas a otros 33.

El ataque registrado ayer se produce sólo dos meses después de que un informe de EE UU reconociera los esfuerzos de las autoridades locales por «adoptar acciones contra Al-Qaida y los extremistas locales, para arrestar individuos sospechosos de vínculos con la organización y perseguir a los autores de anteriores atentados».
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