Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Política

POLÍTICA
El PP asume la alcaldía de Lizartza bajo un fuerte despliegue de la Ertzaintza
Medio centenar de simpatizantes de la izquierda abertzale trató de boicotear el acto con insultos a los nuevos ediles Otaola ordena retirar las fotos de presos del Consistorio
03.07.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El PP asume la alcaldía de Lizartza bajo un fuerte despliegue de la Ertzaintza
PROTEGIDOS. Regina Otaola jura su cargo rodeada de compañeros de partido, medios de comunicación y ertzainas. / FOTOS: FERNANDO GÓMEZ
«En este Ayuntamiento no hay ni makila con la que asumir el cargo». Regina Otaola dio por concluida así su toma de posesión como alcaldesa de Lizartza, feudo de la izquierda abertzale. La dirigente del PP accedió al cargo entre fuertes medidas de seguridad después de que Batasuna animara a sus simpatizantes a concentrarse frente al Ayuntamiento e impedir el acto. Apenas medio centenar de personas respondió al llamamiento. Otaola dijo asumir el puesto para «recuperar la democracia» y «asegurar la libertad» de unos vecinos «rehénes de los totalitarios».

Las imágenes de la sesión recordaron, aunque a mucha menor escala, los incidentes que cuatro años antes marcaron el inicio del mandato del peneuvista Joseba Egibar, que ayer no acudió a dar el relevo a su sucesora. También entonces medio centenar de vecinos recibió a la Corporación entre insultos de «ladrones», «fascistas» y «españolazos». L1a tensión, sin embargo, apenas alcanzó la de 2003, cuando uno de los concentrados despidió al dirigente nacionalista a golpes con el palo de una ikurriña en el techo de su coche. A diferencia de cuatro años antes, ningún líder de Batasuna se desplazó a Lizartza.

Los siete ediles del Partido Popular llegaron fuertemente escoltados media hora antes de la cita, prevista para las nueve de una lluviosa mañana. Junto a ellos, en un gesto de la dirección del partido, estuvieron Carmelo Barrio, Leopoldo Barreda, María José Usandizaga, Antonio Basagoiti y el europarlamentario Carlos Iturgaiz. Todos entraron al Ayuntamiento por el pasillo habilitado por más de una treintena de antidisturbios. Los guardaespaldas controlaron el resto de los accesos a la villa.

Los únicos momentos de tensión se registraron cuando parte de los vecinos intentaron entrar en el salón de plenos. El cordón policial les cortó el paso y, tras negociar con los portavoces del grupo, dejó pasar a media docena de simpatizantes de la izquierda abertzale. Entre ellos, los cuatro representantes de la lista ilegalizada de ANV que, según las cuentas de esta formación, deberían tener asiento en el Consistorio. «Queremos ver la cara de nuestra alcaldesa», dijeron. Lizartza es una de las doce poblaciones vascas donde los votos nulos -186- superaron a las papeletas en blanco -142, atribuidas al PNV- y los 27 que registró el PP, la única candidatura que concurrió.

Dentro del pequeño salón de plenos, los insultos se repitieron. Algunos motivados por la bandera de España anudada a mano poco antes al escudo en madera del municipio. La media docena de vecinos presentes, rodeados de un sinfín de medios de comunicación y un pequeño grupo de seguidores populares, recibió a la Corporación entre gritos de «a la mierda», «personas no gratas», «no tenéis conciencia» y «sólo sois leales a Franco». Simpatizantes del PP respondieron con sorna al animar a los que vociferaban a «tomarse una tila».

«Ya estamos en España»

Los gritos interrumpieron al edil de mayor edad, José Luis Markaida, al enunciar los nombres de los electos y a la propia Otaola al realizar su juramento. Los seguidores radicales abandonaron la estancia cuando concluyó la intervención de la nueva alcaldesa, sin atender a los otros seis concejales. Otaola prometió «defender la libertad». «Nada, excepto lo inevitable, nos va a apartar de este fin», dijo antes de subrayar que la sesión de ayer no debía entenderse como «un acto de fuerza» sino como la «estricta aplicación de la ley». Dirigió después varios dardos al resto de partidos, y en especial al PNV, por no haber presentado listas. «Han venido a demostrar que dan Lizartza por perdida. Egibar ha dicho bien claro: 'Ahí os quedáis'», señaló Otaola.

A continuación, anunció su primer mandato: borrar las pintadas a favor de ETA y en contra de Egibar de la fachada del Ayuntamiento, retirar los carteles de presos que cuelgan de sus ventanas y colocar las banderas de España y Guipúzcoa junto a la ikurriña.

Las voces volvieron a atronar a la salida de los representantes del PP. Antes de entrar en su coche, Carlos Iturgaiz se encaró a una vecina que desde el balcón de su casa le sugería a él y al resto de la comitiva irse «para España». «Pero es que ya estamos en España», le respondió en euskera.
Vocento
SarenetRSS