
Según fuentes antiterroristas, la operación fue la consecuencia del reciente hallazgo cerca de la frontera franco-española con Navarra de dos bombonas de gas manipuladas. Los especialistas de la Guardia Civil pensaron que se trataba de material preparado para una próxima entrega a un comando operativo y puso el descubrimiento en conocimiento de los Renseignements Généraux (RG, servicios de información franceses).
El dispositivo de vigilancia desplegado en la zona dio resultado ayer por la mañana al detectarse la presencia por carreteras próximas a España de una furgoneta sospechosa. Tras comprobar que el vehículo portaba placas de matrícula falsas, los RG comunicaron el caso a la Policía Judicial de Bayona, ya que no están habilitados para practicar detenciones.
Hacia las seis y media de la tarde, los agentes interceptaron el utilitario cuando circulaba con tres hombres a bordo por la carretera departamental D-933, entre las localidades de Saint Jean Pied de Port y Saint Jean Le Vieux, distantes cuatro kilómetros (País Vasco francés interior). Los ocupantes, dos de edades más jóvenes que el tercero que llevaban documentos de identidad falsos, no hicieron uso de las pistolas con las que iban armados.
En el interior de la furgoneta, una Citroën Berlingo de color blanco aparentemente robada en Francia, se descubrieron sin ensamblar los distintos elementos de una bomba de gran potencia: 140 kilos de clorato potásico, 16 de azufre y 9 de pentrita así como un rollo de cordón detonante, dos detonadores y material de bricolaje. Con esos ingredientes se puede confeccionar un artefacto de fuerte capacidad destructiva cebado con 'kaskabarro' (cloratita casera).
También había un fusil de asalto G-3 (el que exhibieron los encapuchados que dispararon al aire en el monte Aritxulegi durante la tregua), dos bombonas de grandes dimensiones y diversas herramientas. Además se confiscó un detector de emisiones de ondas radioeléctricas como los que se suelen emplear para el barrido de las frecuencias policiales o detectar la presencia de inhibidores.
A falta de confirmación oficial mediante el cotejo de huellas en los archivos españoles, uno de los detenidos fue identificado de manera preliminar como Antonio Araníbar Almadoz. Su nombre apareció a finales de 2002 en los papeles intervenidos al entonces presunto responsable del aparato militar Ibon Fernández Iradi. Otro de los detenidos podría ser Ekatiz Agirre Goñi, alias 'Ehun'.
Aguirre Goñi, de 26 años y natural de San Sebastián (Guipúzcoa), es un huido del 'comando Urederra o Donosti' desarticulado en marzo de 2007 y se consideraba, tras la difusión de su fotografía, que estaba refugiado en Francia tras la desarticulación del comando.
Con él había mantenido una cita días antes de su detención el jefe del 'comando Donosti', José Angel Lerín, a petición de 'Txeroki'. El jefe de los comandos de ETA quería que Lerín trasladase a 'Ehun' una serie de órdenes, quizá porque éste último dirigía otra estructura similar a la del 'Donosti' en otra provincia vasca.
Era una entrega
Fuentes de las fuerzas de seguridad españolas aseguraron que los detenidos se disponían a cruzar la frontera por las estribaciones pirenaicas con la pretensión de perpetrar un atentado inminente. Los primeros resultados de las pesquisas apuntan a que la acción terrorista iba a ser realizada en la comunidad foral de Navarra contra un objetivo no precisado hoy mismo o mañana, en coincidencia con el debate parlamentario en el Congreso sobre el Estado de la Nación.
Según fuentes de las fuerzas de seguridad españolas citadas por la agencia Colpisa, la operación «está relacionada» con Javier López Peña, 'Thierry', el jefe del aparato de cursillos, encargado de enseñar a los nuevos terroristas en la confección de explosivos, manejo de armas y medidas de seguridad. Según estos medios, los agentes decidieron intervenir al sospechar que el vehículo iba a ser entregado por el militante de mayor edad a los otros dos activistas.
Artificieros de la policía gala examinaron el cargamento para asegurarse de que no había riesgos de explosión antes de trasladarla a la comisaría de Bayona para una inspección en profundidad en busca de huellas dactilares y genéticas. La investigación ha sido asumida por la Subdirección Antiterrorista de París y los servicios regionales de Aquitania.







