
«Doce millones de pesetas ha costado la broma de los vándalos, más el deterioro importante del edificio porque era una pintura abrasiva. Esto es para 'felicitarles' porque han hecho bien su 'trabajo», declaró Rabanera.
Dieciocho radicales cubiertos con guantes y encapuchados lanzaron poco antes de la medianoche del pasado 10 de junio pintura de colores rojo y amarillo contra la fachada de la Diputación. Los asaltantes accedieron a la céntrica plaza vitoriana desde el Casco Viejo, arrojaron la pintura y abandonaron el lugar de inmediato sin que las fuerzas policiales pudiesen realizar detención alguna.
El sabotaje se produjo menos de una semana después de que ETA anunciase el final del alto el fuego. En esa misma jornada se registraron graves incidentes en el barrio barakaldés de Cruces. En ese caso, tres desconocidos se subieron a un vehículo de la compañía pública Bizkaibus, en la calle La Paz, obligaron al conductor a bajarse y rociaron el autobús con líquido inflamable hasta quedar completamente destruido.
Por otra parte, el consejo de diputados aprobó ayer la firma de un convenio con la Fundación Catedral Santa María para financiar y desarrollar las obras de restauración en el cuerpo octogonal de la torre del templo gótico vitoriano. Mediante este acuerdo económico, la Diputación aportará la cantidad de 400.000 euros.







