
El pasaporte para tan regia audiencia se lo ha facilitado un laborioso cuento -ilustrado y escrito a mano- a través de cuyas cuarenta páginas, y con la ayuda de pasajes bíblicos, María compara la historia de varios reyes de la antigüedad con la figura de Juan Carlos I. Moisés, David, Salomón, los Reyes Magos y Herodes se enfrentan en 'Los Reyes del Antiguo Testamento y el Rey de España' al juicio crítico de esta pequeña, que reniega de las «injusticias» cometidas por las pretéritas majestades y ensalza la labor del actual monarca español.
«Los reyes de antes eran muy injustos. Herodes, por ejemplo, mandó matar a todos los niños, mientras que Juan Carlos I es una buena persona que hace lo mejor por España y que intenta ayudarnos», resume la alumna. Una decena de dibujos apoya los fragmentos del Antiguo Testamento que le han servido a la pequeña como referencia bibliográfica y como hilo conductor de una historia surgida de su propia imaginación y creada de su puño y letra.
En horas libres
Y es que, aunque reconoce que «mi familia, sobre todo mi madre, también me ha ayudado», ha sido ella la que ha invertido buena parte de sus horas libres y de sus fines de semana en dar forma a un cuento del que se siente muy «orgullosa». No es para menos. Gracias a él, María va a poder estrechar la mano del inquilino de la Zarzuela, algo que «nunca pensé que podría pasar». Para la ocasión -cuando, según admite, los nervios se apoderarán de ella- dice que se comprará un vestido especial y que se dirigirá al Rey con un solemne «encantada de conocerle». «Si tengo tiempo -añade- le contaré la historia de mi abuelo y le diré que en mi casa tenemos fotos suyas y que hablamos mucho de él».
Seguro que María tendrá la oportunidad de contarle eso y mucho más. Y es que, a pesar de su apretada agenda, don Juan Carlos consigue sacar todos los años un hueco para departir con los pequeños representantes de las diecisiete comunidades autónomas españolas de manera distendida y natural.
Así lo asegura, al menos, el tutor de la pequeña, Patxi Íñigo, que ha podido estrechar ya la mano del Rey en numerosas ocasiones. Y es que, con esta próxima, serán ya once las veces en que la representación vasca en la Zarzuela haya tenido sello corazonista. «Es un hombre muy cercano, que se interesa por los chicos y les pregunta por sus cosas», recuerda Íñigo de sus visitas a palacio.







