
Con estas palabras el ex funcionario de prisiones burgalés José Antonio Ortega Lara, secuestrado por ETA durante 532 días, recibió en el Paseo del Espolón de Burgos a los padres de Miguel Ángel Blanco Garrido, Miguel y Consuelo, y a su hermana, Mari Mar, con motivo de la presentación del autobús de la Fundación Miguel Ángel Blanco, que está recorriendo diversas ciudades españolas para mantener vivo el recuerdo del concejal de Ermua secuestrado y asesinado por la banda terrorista ETA hace ahora diez años.
En su intervención, la víctima que ha sufrido el cautiverio más largo en la historia de ETA, calificó de «trienio negro» para los afectados por el terrorismo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ortega Lara pidió a los miembros de la Fundación Miguel Ángel Blanco que se esfuercen todavía más en su trabajo, «para insuflarnos un poco de valor y esperanza a los que todavía, ignorantes de nosotros, no nos hemos enterado de la calamitosa situación a la que hemos llegado tras este trienio negro que nos ha tocado vivir».
Poder y dinero
Ortega Lara instó sobre todo a los jóvenes a comprometerse para que «ningún tirano ni ningún iluminado» pueda vulnerar los derechos y libertades de los ciudadanos «con el único propósito de perpetuarse en el poder indefinidamente» . «Quienes insultan y vilipendian a las víctimas del terrorismo odian también la memoria de Miguel Ángel porque ellos nunca serían capaces de arriesgar su vida por su país, todo lo que hacen es para satisfacer sus necesidades que se resumen en poder y dinero», manifestó.
El ex funcionario -de cuya liberación se han cumplido recientemente también diez años- indicó que «todos aquellos que denigran a las víctimas no deben ser juzgados por lo que dicen, ni siquiera por lo que dicen que hacen, sino por lo que realmente hacen», y consideró que si se analizaran sus actos se llegaría a una conclusión «demoledora».
Mari Mar Blanco, por su parte, realizó un llamamiento a José Luis Rodríguez Zapatero para que recomponga el Pacto Antiterrorista y retome que se inició en la lucha contra ETA y tras el asesinato de su hermano: el de «la firmeza democrática, el aislamiento a los terroristas y la justicia para las víctimas». «Por ese camino nos tendrá de su lado», subrayó, antes de asegurar que «no nos vamos a rendir y que conseguiremos vencer a ETA porque nos va la vida y la dignidad en ello».







