A pesar de todo, los vecinos salieron de la reunión con una sensación «agridulce, porque no nos ha dicho nada, ni cuándo piensan trasladarlos, ni si se van a quedar, ni cuándo nos van a contestar». Aún así, agradecieron la acogida dispensada por el prelado que les recibió y «agradeció las muestras de cariño hacia los curas que le entregamos».
La movilización de amurrianos comenzó el domingo, cuando los dos párrocos de la localidad anunciaron en una misa que habían recibido la notificación de su traslado a la Llanada Alavesa y Oyón, respectivamente. A partir de ese momento, comenzó un movimiento vecinal que culminó ayer con la entrega de casi 1.500 firmas al obispo «recogidas en un día y medio». Los amurrianos estiman que los dos párrocos «han realizado una labor magnífica, sobre todo entre la juventud».







