
-No es casualidad que Vitoria sea la sede de este congreso, ¿no?
-Efectivamente, no lo es. Vitoria siempre ha sido un lugar referente en el sostenimiento urbano y es una ciudad ideal para acoger esta segunda edición.
-¿Tan referente como se pregona?
-Sí, por supuesto. Vitoria viene desarrollando desde hace mucho tiempo políticas relacionadas con el medio ambiente. Por eso mismo, la red de ciudades 'Biodiversidad 2010' está presidida por el Ayuntamiento de Vitoria. De esta ciudad se habla en muchos congresos y no sólo de España, sino también internacionales.
-Esta capital aparece como modelo en distintos simposios 'verdes'. ¿Qué otras la acompañan?
-Vitoria es una referencia, un modelo en muchísimos congresos internacionales. También Pamplona, Córdoba, Barcelona...
-Luego no hace falta ser pequeña o mediana para dar lecciones ecológicas.
-No. El caso de Barcelona demuestra que no es imprescindible. Lo que se trata es de aplicar políticas sostenibles o ambientales, de tener una sensibilidad especial por estos temas.
-¿Qué requisitos se deben cumplir para sacar nota?
-Son distintos elementos: la movilidad, las zonas verdes, el desarrollo urbanístico ordenado y con equilibrio, conjugar las tradiciones con la naturaleza...
-¿El anillo verde es la bandera de Vitoria en las reuniones de este tipo?
-Sí. Desde luego que se conoce muy bien el anillo verde y es uno de los mejores ejemplos que se llevan fuera. Pero de Vitoria se conocen también las zonas peatonales y la apuesta por la bicicleta como medio de transporte urbano. En este último aspecto también hay que destacar la labor que está llevando a cabo San Sebastián.
Avance importante
-El medio ambiente se ha puesto 'enteramente' de moda.
-Realmente ha habido un avance muy importante. Quién iba a pensar hace diez años que los temas ambientales aparecerían en las portadas de los periódicos o que los mismos diarios tendrían suplementos dedicados a este tema. Además, hay una inquietud ciudadana, que se nota en el voto a grupos políticos que defienden políticas sostenibles.
-¿Cómo está la cantera que suponen los jóvenes?
-Aún queda mucho por hacer. Es un colectivo especialmente importante al que cuesta movilizar. Pero desde la fundación estamos incidiendo en niños y jóvenes. Tenemos una campaña para que saquen el carné de Kioto, simplemente comprometiéndose a aplicar alguna conducta que amaine el efecto invernadero.







