
-Algunos turistas llegados a Vitoria en agosto del año pasado expresaron, en el libro de visitas de la oficina de Turismo, sus quejas por el escaso número de establecimientos hoteleros abiertos...
-Nos quejamos por todo, pero tengo que decir que no se trata de una queja masiva. Además, aunque muchos cierren, siempre hay locales abiertos y nadie se queda sin comer ni beber. Otra cosa es que dé la sensación de que la ciudad está vacía. Y eso no ocurre sólo en Vitoria sino en muchas otras ciudades.
-Y esa percepción, ¿no perjudica la imagen de Vitoria como incipiente destino turístico?
-¿Qué vamos a hacer? Julio es un buen mes para la hostelería pero agosto, no. Si el Ayuntamiento incentivase la apertura, igual a alguno le cuadrarían las cuentas. Entretanto, el hostelero no puede asumirlo porque incluso les costaría dinero abrir en agosto. Mientras los vitorianos salgan de vacaciones ese mes y la cifra de turistas no crezca de forma significativa, el hostelero cerrará, cumpliendo el calendario laboral establecido a principios de año.
-¿Desprecian ustedes el fenómeno turístico o lo consideran irrelevante para sus negocios?
-No es que los hosteleros lo desprecien, lo que ocurre es que ven que no es negocio. ¿Ojalá vinieran miles de personas en agosto!... pero la realidad no es así. Desgraciadamente, después de fiestas de La Blanca Vitoria se queda vacía. Es cierto que las instituciones están fomentando la llegada de visitantes, pero la verdad es que todavía no es un 'boom'. De todas formas, sí se se percibe un aumento paulatino del número de turistas. De hecho, desde la implantación de los vuelos de Ryanair entre Vitoria y Londres y Dublin, los hoteles han notado que cada vez vienen más turistas británicos. Pero aún no son suficientes para que cambien las tornas. Si el hostelero viera que es negocio, abriría en agosto.
Sindicatos
-Aun así, el anterior concejal de Comercio y Turismo, Fernando Aránguiz, les recomendaba organizarse para no cerrar todos a la vez.
-Sí, nos lo aconsejaban tanto Aránguiz como Encina Serrano, pero es muy complicado, teniendo en cuenta la atomización y la fuerte competencia que existe en el sector.
-Al margen de la cuestión económica, ¿hay otros factores que incidan en la situación actual?
-Sí, chocamos con los sindicatos, que deberían estudiar fórmulas para lograr el objetivo de mantener viva la ciudad después de fiestas. Quizá en la hostelería no habría tantos problemas para llegar a acuerdos, pero en el comercio va a ser más complicado.
-¿Qué propuestas van a hacer en el informe que prevén presentar al Ayuntamiento sobre esa cuestión?
-Todavía lo estamos elaborando y es probable que no lo podamos presentar hasta finales de este mes, por lo que ya no tendría efecto este año. Pediremos a la institución que se involucre y organice más actividades en agosto. También consideramos necesario que se implique el comercio y que el gremio del taxi ofrezca un servicio más fluido, de forma que no haya demoras durante las noches.
-¿De qué manera podría incentivar el Consistorio a los hosteleros para que abran en agosto?
-Por ejemplo, debería darles un tratamiento especial en materia de impuestos, y en la concesión de li-cencias para instalar terrazas.









