
LA PROPUESTA
Tal y como desveló EL CORREO el domingo, las guarderías de Vitoria sólo tienen 25 plazas libres, y ninguna de ellas es para bebés. La red municipal cuenta con 299 pequeños en lista de espera, lo que significa que la demanda ha vuelto a sobrepasar a la oferta un año más.
Martínez aseguró que el proyecto para crear escuelas infantiles en los polígonos industriales servirá para beneficiar «a todas las personas con hijos que trabajan en estas zonas».
Cuando se lleve a cabo, el Ayuntamiento logrará un doble objetivo. De un lado, ampliará la oferta municipal de aulas mientras se levantan nuevos centros en barrios como Salburua, Zabalgana o Lakua. «Allí también hay que seguir trabajando porque hay muchas familias jóvenes que tendrán hijos», afirmó la edil.
Conciliación
Al mismo tiempo, la iniciativa servirá para «fomentar la conciliación de la vida familiar y laboral, así como para apostar por la igualdad de la mujer y ayudar a su incorporación al mercado de trabajo», remarcó Martínez.
Antes de todo ello, el Ayuntamiento deberá detallar un plan concreto. La concejala cree que es necesario realizar un estudio previo de la demanda existente en cada polígono industrial. «Hace falta el máximo rigor», zanjó.
No es la primera vez que los socialistas vitorianos proponen iniciativas para intentar ampliar la capacidad de la red municipal de guarderías. El PSE ya planteó al Gabinete Alonso en 2002 que convirtiera las ludotecas de los centros cívicos en escuelas infantiles, ya que esos espacios «sólo se utilizan fuera de los horarios lectivos y se podrían transformar en guarderías por las mañanas», tal y como subrayó el entonces concejal de la oposición Patxi Lazcoz. La medida sería «provisional» mientras que el Ayuntamiento construía nuevos centros.
La iniciativa jamás se aprobó, pero un año más tarde, en 2003, los socialistas volvieron a la carga con otro singular plan. En concreto, el ahora alcalde propuso la contratación de madres en paro para cuidar niños sin plaza en las guarderías. Explicó que esas mujeres deberían ser madres, lo que «les daría experiencia» para acoger en su propia casa a algún pequeño más. La fórmula se basaba en que estas ciudadanas acogieran a los menores y cobraran una cantidad fija por cada uno. La mitad del sueldo la pagaría el Ayuntamiento de Vitoria y el otro 50%, los padres beneficiados por el servicio.
i.cueto@diario-elcorreo.com






