
Golpes, maniobras, retrasos y atascos son la tónica casi diaria desde que concluyera la reforma. Por eso, los vecinos y comerciantes exigen una solución inmediata: que se retiren los bolardos, si no todos, «los peor colocados para los vehículos».
«Nosotros tenemos el coche en uno de los garajes del final de la calle y ya hemos tenido un par de golpes importantes por culpa e de llos. Como no vayas con cuidado, sobre todo al salir, te llevas el bolo por delante. Sobre todo porque la calzada es muy estrecha y permite poco margen de maniobra», denuncia Pilar del Campo.
Su vecino de parking, Manuel Jordi, coincide con ella. «En este garaje hay más de 70 plazas y muchos de sus propietarios han sufrido incidentes similares. No se puede estar así cada dos por tres, tienen que hacer algo».
Otro usuario del garaje, Paco, recuerda que técnicos del Ayuntamiento «midieron el espacio, y dijeron que era válido, pero no tuvieron en cuenta que desde el interior del coche los pivotes no se ven». Por ese motivo, han dirigido varios escritos al Consistorio, «sin recibir respuesta alguna», critican.
Concierto de bocinazos
La situación tampoco es del agrado de los comerciantes, ni mucho menos. «Esto es un caos, no podemos ni dejar la furgoneta para sacar los pedidos, porque enseguida se forma un atasco impresionante. Pero si no, ¿cómo nos las apañamos? ¿Nos vamos hasta la otra punta de la calle para descargar y volvemos con ello en brazos?», se pregunta Gloria Andrés, propietaria de la tienda Kide Interiores. Similar situación viven en un local de juguetes y artículos de camping situado enfrente. «Los repartidores están hartos», recalcan las empleadas.
Enriqueta Eguiluz, de A Colores, insiste: «Y encima colocan otro pivote de hormigón armado para dificultarlo aún más. ¿Qué será lo próximo?» Si hasta los taxistas echan chispas, como desvela Leire Ripa desde el bar Carlingford. «Cuando viene uno, aunque aparque un poco metido, el concierto de bocinazos es inmediato», asegura. Tanto unos como otros conocen de sobra la razón de estos elementos arquitectónicos. «Al hacerla semipeatonal eliminaron los aparcamientos. Eso no lo veo mal, pero es que esto ahora es demasiado», añade Del Campo.
Por ello, solicitan al Consistorio una zona de carga y descarga en la calle, «que nos facilite el trabajo. Además, así se aligeraría el tráfico y no habría tantos problemas», insiste Andrés, quien también aporta otras posibles soluciones: «No digo que se quiten todos, pero algunos podían espaciarse más o colocar de ésos que se pueden bajar».









