
El primero y más inmediato bloque de apartamentos está en Armentia. En concreto en la fallida residencia de la Tercera Edad construida hace ocho años en la zona de El Mineral, y que nunca abrió sus puertas, por lo que hace dos años la fundación la compró. «Las obras para rehabilitar el interior y el exterior del edificio comenzarán en breve y finalizarán para junio de 2008», aseguró el gerente de San Prudencio, Víctor Allende. El inmueble albergará 18 pisos y constará de semisótano, planta baja, dos alturas y ático. De ellos, siete tendrán una habitación y el resto serán de dos.
Pero sin duda alguna, el grueso de los proyectos se sitúa en el barrio de Lakua, donde en 2005 el Ayuntamiento adjudicó a la entidad dos parcelas, después de que la cooperativa de vivienda Altube pujara por ambas en nombre de San Prudencio. Y es que las dos promociones serán gestionadas en régimen de cooperativa, constituida por los beneficiarios de los inmuebles.
Uno de los solares está entre las calles Landaberde y Barcelona, y consta de 5.224 metros cuadrados. Las obras para levantar 129 apartamentos comenzaron el mes de marzo «con la entrada de las máquinas para hacer la excavación. Luego se pondrán los cimientos de un edificio de tres o cuatro plantas», detalló Allende. A falta de adjudicar los trabajos a una constructora, esperan abrir sus puertas en el primer trimestre de 2009.
Plazas libres
Algo más tarde, en verano de ese mismo año, verá la luz la segunda fase, de 172 viviendas tuteladas ubicadas en una parcela de 8.000 metros cuadrados en la confluencia de las calles Baiona, Donostia, Sierra de Andía y Getaria. El edificio tendrá forma de 'U' y constará de planta baja, seis pisos en altura y ático retranqueado. La mayoría, 162, con dos habitaciones.
«Por cuestiones de edificabilidad, de altura y por retrasar la distancia con otros edificios, se modificó el proyecto original. Ahora estamos a la espera de obtener la licencia definitiva», desveló José Félix Ruiz, responsable de las obras. Un permiso que confían obtener «en breve» para empezar a finales de septiembre «con el movimiento de tierras y en el último trimestre hacer la cimentación. Luego, ya con alguna contrata, se hará la estructura».
Una vez listo, cada piso contará con garaje y trastero. Además, los inquilinos disfrutarán de cocina amueblada, gimnasios, salas multiusos, conserjería, médicos, tele-asistencia y recogida de basuras. Incluso habrá cafetería y restaurante, que también ofrecerán un servicio externo. El plan es que cada adjudicatario pague por el apartamento 120.000 euros -si son dos habitaciones- y 110.00 en los de una. «Los interesados pueden apuntarse porque aún hay plazas libres», animó el gerente de la entidad social.









