El artilugio consta de una gran plataforma cuadrada -cada lado mide 16 metros- sobre la que se asientan cuatro coches con capacidad para diez personas cada uno de ellos. La atracción dispone de arneses de sujeción para garantizar al máximo la seguridad de los usuarios mientras el sistema realiza piruetas.
Sin noria
El ferial volverá a reunir barracas ya tradicionales. Sin embargo, se echará en falta de nuevo la presencia de una noria en las instalaciones de Mendizabala. «Los empresarios que cuentan con este tipo de atracciones han preferido ir a Valencia porque les sale más rentable», justificó el presidente de la asociación de Feriantes Autónomos de Euskadi, Alberto Domínguez.









