
Horas más tarde, sin embargo, Magdalena Álvarez, titular de Fomento, quiso «dejar claro» que el carburante no ha traspasado las barreras del parque, ya que un avión había sobrevolado la zona para evaluar la situación y «prácticamente no había mancha como tal», sino «una línea».
Según contó Narbona, el Gobierno ha duplicado el número de efectivos que trabajan en la contención del fuel ante la imposibilidad de soldar las nuevas fugas, además de recordar que «la naturaleza de la fractura requiere que se realice la reparación desde el interior del buque». Álvarez anunció, en cambio, que estos cuatro escapes serán sellados hoy. La encargada de llevar a cabo esta labor será la empresa holandesa Weisjmuller, la misma que ha contratado la naviera para succionar el fuel a través del barco 'Jacomina', que llegó ayer al puerto de Ibiza. La extracción del carburante no se iniciará hasta que «el armador presente el plan detallado» sobre cómo se desarrollará la tarea.
Tanto Narbona como el presidente balear, Francesc Antich, y el presidente del Consell de Ibiza, Xicu Tarrés, coincidieron en hacer un llamamiento a la «tranquilidad» tras visitar la playa d'En Bossa, uno de las tres arenales que todavía permanecen cerrados, junto con Figueretes y Salamanca. Narbona también precisó que el vertido «no está aumentando», puesto que el buque de rescate 'Clara Campoamor' está absorbiendo todo el combustible que sale por las grietas. «Las zonas rocosas son las que están más sucias al ser necesario retirar el fuel por hidrolimpieza», explicó. De las más de 100 toneladas de combustible que portaba el 'Don Pedro' se han recuperado cinco del mar. El resto continúa en su interior, mientras que un reguero poco sólido se desplaza a las costas de Figueretes y Playa d'en Bossa por la acción del viento.
El arenal de Talamanca, por su parte, está «prácticamente libre de vertidos», afirmó ayer el presidente del Consell Insular de Ibiza. Xicu Tarrés incluso se aventuró a afirmar que «de realizarse hoy -por ayer- un análisis de las aguas, serían consideradas aptas para el baño». Pese a estas declaraciones, testigos presentes en la zona aseguraron que «algunas rocas están manchadas de fuel». No obstante, Magdalena Álvarez descartó que el carburante sea «carga contaminante» ya que, indicó, procede de los coches que se encontraban aparcados en el garaje del buque.
300 operarios
A media tarde de ayer trabajaban en las tareas de contención 300 personas, 70 por tierra y el resto por mar y aire. Además, el Gobierno se vio obligado a duplicar el número de barreras en la zona de Sal Rossa, colindante a Ses Salines, «con el fin de que este enclave protegido por la UNESCO no se vea afectado», agregó Narbona. La ministra también quiso aclarar que las barreras instaladas el primer día «tuvieron que ser sustituidas» por otras, especializadas en vertidos poco sólidos.
Respecto al futuro del barco hundido, el presidente del Consell Insular explicó que «deberán ser los técnicos quienes determinen si éste se ha de reflotar o dejar en el fondo», aunque recordó que «al estar hundido a más de 20 metros de profundidad, en caso de no ser reflotado, no afectaría al tránsito naval».







