Las investigaciones se iniciaron a principios de este mes de julio, cuando la víctima de la extorsión denunció ante la Policía vasca que había recibido una misiva en la que se le exigía, en nombre de esa organización terrorista, el pago de 300.000 euros -50 millones de las antiguas pesetas- en efectivo. Los agentes encargados del caso notificaron los hechos a un juzgado de instrucción de la capital alavesa y, tras realizar diversas pesquisas bajo la dirección del juez, descartaron enseguida que la carta hubiera sido remitida por ETA.
Entrega controlada
A partir de ese momento, los ertzainas enfocaron sus gestiones en torno a la delincuencia común existente en la ciudad. Poco a poco fueron atando cabos y enfocaron sus sospechas en un hombre que conocía al denunciante y mantenía cierta relación con la víctima.
El miércoles de la semana pasada, los investigadores «prepararon el pago en las condiciones exigidas y, tras un exhaustivo seguimiento», comprobaron que era el sospechoso quien recogía el paquete y le detuvieron poco después, explicaron las mismas fuentes.
El supuesto chantajista fue conducido a la Comisaría de la Policía autónoma de Lakua y pasó el pasado viernes a disposición del juez de guardia. Y, tras prestar declaración en el Palacio de Justicia, quedó en libertad con cargos y deberá presentarse ante la autoridad judicial cada quince días.
Otro empresario alavés denunció en 1996 un caso similar. Por aquel entonces le reclamaron diez millones de pesetas en nombre de un comando de ETA. El extorsionador fue detenido luego en Valladolid.







