
Vecinos de la pareja manifestaron que el arrestado, un hombre alto y de mediana edad, sufría una «depresión fuerte», y que cuando lo sacaron esposado de la casa parecía trastornado, llevaba «el pelo alborotado» y tenía aspecto «de loco».
La tragedia sorprendió a todos temprano. Los residentes señalaron que el guardia civil -que al parecer se había separado de su mujer y ahora convivía con la víctima- a veces parecía desorientado, «como un zombi», y que incluso había llegado a regalar todos los muebles que tenía. A estos testimonios se sumó el de otra vecina que explicaba ayer que escuchó «gritos y correr por el piso», pero no le concedió importancia porque pensó que eran los niños de otra vivienda.
Suceso «abominable»
El detenido prestó declaración en la comisaría de Vila-real sobre los hechos que se encuentran bajo secreto de sumario, mientras que la Policía Científica ha llevado a cabo la correspondiente inspección ocular de la vivienda, en presencia de la comisión judicial.
La Junta de portavoces del Ayuntamiento ha condenado el «asesinato de una nueva víctima de la violencia de género» y ha señalado que este tipo de violencia supone «una grave violación de los derechos humanos, y por eso la sociedad no ha de mantenerse al margen de estos hechos».
Los portavoces del Consistorio han calificado de «abominable» el suceso -«una vecina ha muerto sin motivo», lamentaron-, y han reclamado que la sociedad «se rebele y diga basta ante la barbarie machista», y que la ley sea «justa e implacable» con quienes maltratan a sus parejas.









