
Así se despachó el regidor socialista al ser preguntado por su opinión sobre la sugerencia de los hosteleros vitorianos para cambiar de fechas La Blanca y celebrarla del 24 al 31 de julio. Los promotores del cambio acompañaron la iniciativa con un llamamiento a la «valentía» de los políticos para abordar un debate que emerge un año sí y otro también.
La primera reacción de Lazcoz sonó a proclama: «Aunque respeto las nuevas propuestas que formulen los ciudadanos, este alcalde es y será muy respetuoso con las tradiciones de la ciudad». La última la empapó en ironía. «Después del 9 de agosto esta ciudad sigue viva. El Ayuntamiento sigue abierto», agregó en clara alusión a que la mitad de los locales cierra tras la subida de Celedón.
La mitad, de vacaciones
De esta manera, parece quedar condenado al destierro un asunto que, al margen de los hosteleros, no cuenta con muchos más adeptos. Ni entre el resto de grupos municipales, ni tampoco entre los principales protagonistas de los festejos. Tanto es así que ni Celedón, Gorka Ortiz de Urbina; el abad de la Cofradía de la Virgen Blanca, Ricardo Sáez de Heredia; el pregonero de La Blanca, el psiquiatra Miguel Gutiérrez; o la presidenta de la Comisión de Blusas y Neskas, Iratxe Irigoyen, apoyan la idea.
Según un estudio realizado por EL CORREO, la mitad de los establecimientos hosteleros echará la persiana en cuanto suba Celedón.









