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MISS ÁLAVA
Cambio radical
Desde 1994, trece jóvenes han representado a la provincia bajo el título de Miss Álava. Las vidas de estas chicas han evolucionado desde su reinado; unas siguen en la moda y otras la abandonaron
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Cambio radical
PÓKER DE BELLEZAS. Elena Loyo, Oihane Ibarrola, Sonia Sáiz y Davinia Monasterio. / FOTO: NURIA GONZÁLEZ
Tras las tradicionales lágrimas emocionadas y la coronación, les llegó el momento de aprovechar la oportunidad y replantearse su futuro. Más que representar a la provincia o creerse la más guapa de la zona, ser Miss Álava significó un cambio radical para algunas de las trece jóvenes que, de momento, han portado el cetro.

Elena Gorospe fue la primera. La joven logró el título en 1994 y llegó a formar parte de las siete últimas finalistas a Miss España, consiguiendo la banda de Miss Elegancia en el certamen nacional. Sus estudios de Derecho la atrajeron más y abandonó la pasarela por la abogacía. Lo mismo le pasó a Erika Gómez un año después, y es que para ellas lo primero fueron sus estudios. La moda no les sedujo.

Como suele pasar, a la tercera fue la vencida. A Sonia Sáiz el título le alteró su vida. «Siempre me interesó este mundo, pero ser Miss Álava me brindó la posibilidad de ir a trabajar a una agencia de Madrid y creo que eso fue decisivo», explica la Miss del 96. Morena, hermosa y con un brillo especial en su mirada, Sonia compagina los desfiles con la televisión. «Los trabajos que más me gustan son los que me permiten viajar», asegura, mientras entorna sus seductores ojos marrones al recordar a un representante de una firma de moda que conoció cuando se inició en la pasarela. «Era un tipejo que actuaba fuera de tono, lo malo es que yo era muy cría, pero salí bien del paso», rememora tras puntualizar que jamás le ha vuelto a pasar nada parecido.

Vídeo con Julio Iglesias

En 1997, Laura de la Calle se presentó al concurso y quedó la primera. Es la miss más internacional de la provincia. La primera vez que desfiló en público «estaba muy nerviosa y todo transcurrió muy rápido, pero me gustó la sensación», confiesa la joven, a la que han requerido varias veces en Japón. Milán, Berlín o Casablanca son destinos que conoce bien esta vitoriana que grabó un videoclip con Julio Iglesias en Brasil, llegó a ser azafata del mítico 'Un, dos, tres...' y actualmente ejerce de actriz en el programa '¿Vaya semanita!'.

«De todos estos años me quedo con la experiencia personal, con lo que te enriquece cada viaje que haces, cada vez que conoces una nueva cultura», asevera Laura, que dejó de ser reina en 1998, año en que Amagoia Sillaurren fue la elegida. Destacó por su simpatía, aunque tras un año y medio «en el mundillo» decidió dejarlo. Estudió geriatría, se caracteriza por su solidaridad y hoy trabaja en un comercio internacional en la T4 de Barajas.

María Acedo se hizo con la corona en 1999. Una cazatalentos de una agencia madrileña se fijó en ella y le abrió las puertas de Madrid. Trabajó en la capital un año, pero no acabó de convencerle y lo dejó.

El nuevo siglo comenzó bien para Ismene Eizmendi. La llodiana tenía 17 años cuando la nombraron la más guapa de la provincia. Fue la primera Miss alavesa de fuera de Vitoria y encaró con ganas la profesión. Corea ha sido uno de sus destinos internacionales. Es la cara habitual de la firma Pepe Jeans y se encuentra «a gusto» con lo que hace. «Quiero seguir en esto, me encanta mi trabajo», afirma con una gran sonrisa.

Fue su primera experiencia en el mundo de la moda, «y si no me llegan a elegir, seguro que ahora no me dedicaría a esto», asegura Oihane Ibarrola, una espectacular morena que fue Miss Álava en 2001. Es una de las chicas que más ha trabajado desde que fue elegida. «Hacer televisión me fascinó, y me gusta mucho la Semana de la Moda de Vitoria. Seguramente no es lo más importante que he hecho a lo largo de estos años, pero sí lo más divertido», sostiene la atractiva vitoriana para la que llegar a ser miss supuso un «cambio radical», expresa. «Y además durante el año de reinado maduras un montón», subraya.

2002 significó un punto de inflexión para Patricia Alonso. Era la segunda vez que se presentaba al certamen y lo ganó. Trabajó en catálogos, desfiles y hasta hizo sus pinitos en la pequeña pantalla, pero hace tres años emigró a Atenas para ser la encargada de Zara y Grecia la conquistó. Algo parecido le ocurrió a Sara Gregorio un año después. Vino de Miranda, se apoderó de la corona alavesa y, después de dedicarse a la moda durante un par de años, se marchó a Tenerife con su novio futbolista. Allí trabaja de enfermera y no descarta el regreso.

De México a Madrid

Una escultural morena de ojos azules llamada Nerea Cuerno sedujo al jurado de 2004. Desde los 14 años tenía claro su futuro. Ha desfilado con éxito en México, vive habitualmente en Madrid y le atrae la interpretación. Ser actriz es una meta que se plantea, aunque la moda le atrae más.

A unas les cambia el título, y a otras les afecta sólo relativamente. Es el caso de Elena Loyo, Miss Álava 2005. Elegante, tímida y enérgica, la modelo piensa que, de no haber sido la ganadora de hace dos años, «seguiría más o menos igual porque estaba muy encauzada en el mundo de la moda», expresa un tanto previsora. «Nadie sabe lo que puede pasar mañana, así que prefiero compaginar la pasarela con mis estudios de Ingeniería», dice la joven, que también es txistulari.

La actual Miss Álava, Davinia Monasterio, se presentó tres veces al certamen hasta lograr el título. Una 'booker' de Madrid la vio y le propuso viajar a la capital. Probó y no le gustó. «Prefiero seguir aquí», opina. Compagina la moda con su trabajo de administrativa en el Parque Tecnológico de Miñano y «ganas e ilusión le voy a poner para continuar siendo modelo, a ver qué pasa», se interroga la atractiva muchacha, para la que «cada sesión es especial». Su último recuerdo grato es el posado que realizó para la revista Novias Araba, «porque a todas nos encanta vestirnos de blanco de vez en cuando», bromea.

Trece vidas con un punto y aparte. Trece destinos marcados por la belleza. Ser reina por un día puede significar una permuta vital, un cambio que encarrila el futuro por un camino u otro. Ser guapa puede variar tu vida. A estas trece alavesa, por lo menos, se las ha condicionado.
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