
Los ganaderos mostraron los caros ejemplares que están cada vez más cerca de la amenaza del deprededador para hacer patente la pérdida que les supone un ataque. Cada año presentan alguna novedad. Si hace doce meses fue la de las cabras de la raza autóctona 'azpigorri', ayer el protagonismo lo tuvieron las vacas 'salers', de origen francés, con las que algunos pastores quieren mejorar su producción de carne.
Pocas de estas reivindicaciones y excelencias ganaderas llegaron al público -muy numeroso, como ocurre ya en los últimos años-, salvo la presencia de un imponente macho 'salers' de 1.450 kilos. A las doce del mediodía el gentío comenzó a acercarse a la carpa en la que veinticinco cocineros de Boilur guisaban 300 kilos de cerdo.
Lomo y jamón
Los gastrónomos recibieron sólo los lomos, jamones y paletillas de las cinco reses sacrificadas para la degustación, pero mezclaron la carne, una vez troceada, con otros tres centenares de kilos de verduras. Así el guiso dio de sí para servir 3.500 raciones, pero habrían hecho falta otros doscientos kilos de cerdo, según Germán Alvarado, el presidente de la Federación de Sociedades Gastronómicas, para haber podido atender a todos los que quisieron probar el estofado.
El balance de la feria fue positivo a casusa del tiempo y de la numerosa afluencia, según su principal organizador, Luis Mari Bengoa.









