
Además, has creado estilo propio, haces los trucos como si fueras guipuzcoano, sin darte ninguna importancia; tu amigo el pelirrojo tiene otra escuela, es más echado para adelante, como del centro de Bilbao, se le queda pequeña la varita. ¿Y qué me dices de tu última película, pillín? Allí estabas tú, como un campeón, dándote un pico largo con una chica que podría ser sobrina de Hirohito, eso sí que es magia y no lo del Copperfield, por mucho vuelo que se pegue. A ver qué chaval de diecisiete años en Euskadi, con gafas y sin probar alcohol, puede contar algo parecido. Yo di el primer beso a los venticinco años, y el segundo espero que llegue pronto. Al final, amigo Potter, ha resultado que pasarte la infancia entre sombras, lechuzas y escobas voladoras, no es un mal negocio. Por lo menos llevas mejor carrera que el mago Tamariz, toda la vida escondiendo ases en la manga y no le llega ni para comprarse el violín. Pasen buen día.







