Hablando de comodidad, las obras del tranvía prevén cortar Magdalena un mes, justo cuando el criticado apagón de Barcelona nos brinda el consuelo de que hay molestias mayores; con todo, obligará a los conductores a buscar vías alternativas, aunque esto no incluya a los ocho alaveses que han perdido ya el carné, ni a los veintidós que están a punto de recibir idéntica noticia.
Su alternativa será el célebre coche de San Fernando, o, a lo sumo, la bicicleta, que quince médicos y enfermeras de la ciudad utilizarán a su vez para atender a enfermos y, de paso, desinfectarle alguna herida al planeta. Un paseo en bici, a poder ser como el del E.T. perdiéndose en la luna, sugerimos a algún que otro juez que determina que dos señoras no pueden educar juntas a sus criaturas, o que otros no pueden escribir, dibujar, leer u opinar lo que les dé la Real gana.









