
Ander, en cambio, ha pertenecido toda su vida a Karraxi. Su madre supo que estaba embarazada de él un 9 de agosto y, doce años menos dos días después, Ander tomará la responsabilidad de representar a todos los niños de la ciudad durante las fiestas de La Blanca. Tanto él como Lydia, cumplen los requisitos básicos para poder encarnar a Celedón y Neska txiki: hablar euskera y saber bailar el aurresku. Aunque para esto último hayan tenido que ensayar duro desde enero.
«Salir bien en la tele»
«No ha sido difícil, pero tampoco fácil», arranca a explicar Lydia. «Pero ha habido que aprenderlo bien para salir bien en la tele», continúa Ander. Los ensayos mano a mano -«con sus momentos serios, pero también de risas»- y a título indicudual en sus casas les han servido, no sólo para aprender a bailarlo, sino para que la música del aurresku se haya convertido en su melodía favorita. Y es que les suena, hasta en el móvil.
Durante su presentación oficial ante los medios -que pasaron con nota- Ander y Lydia aseguraron no sentirse «nada nerviosos». Sin embargo, y a pesar de esa aparente tranquilidad, la Comisión de Blusas y Neskas ha decidido que, este año, los pequeños acudan la víspera del gran día a la plaza de España para tomar contacto real con el escenario en el que ellos serán los protagonistas.
«El objetivo es disminuir su ansiedad y romper el miedo a lo desconocido. Además, les presentaremos también a los txikis del año pasado», explicó la presidenta de la Comisión, Iratxe Irigoyen. Con todo, y al margen de los nervios, Ander y Lydia reconocían ayer sentirse «muy contentos» con su elección y admitían, con modestia, que algunos de sus amigos sienten «un poco de envidia sana».
¿Su deseo para estas fiestas? Simplemente, pasarlo bien. «Lo que más nos gusta son los paseíllos y divertirnos, al fin y al cabo».









