A Roberto y su pareja se les quedó pequeña su vivienda en 2005, al nacer su segundo hijo. Disponían de dos habitaciones en 57 metros cuadrados, un espacio escaso para una familia en expansión. «Me comentaron la posibilidad del intercambio. Me informé, me dí de alta en la página web de Etxebide y comencé a buscar», recuerda.
Se puso en contacto con varios propietarios y, a la tercera, resultó la vencida. Era exactamente lo que buscaba. Ochenta y ocho metros cuadrados, cerca de su anterior vivienda y para entrar a vivir con unos mínimos arreglos.
«Yo buscaba unos metros y una habitación más, y tuve la suerte de encontrar a un hombre que se había separado y que quería vivir en una vivienda más pequeña», recuerda Roberto.
«Me tocó pagar la diferencia de metros cuadrados y otra cantidad adicional porque los pisos tenían diferente calificación: el mío era social y el suyo, protegido». En total, unos 66.000 euros que Roberto da por «bien invertidos. Hasta mejoré en altura, dado que vivíamos en un primero y ahora tenemos un sexto con mejor orientación», dice.
Tiene la sensación de haberse ahorrado una buena cantidad. «No quiero ni pensar cuánto dinero hubiera tenido que poner para mudarme a una vivienda más amplia en el mercado libre. Lo menos -calcula- 180.000 ó 200.000 euros».







