
La noticia tiene una resonancia especial en quien se convirtió en un icono de la oposición a Dmitry Piterman. Carreras asegura que en sus conversaciones con Fernando Ortiz de Zárate en ningún momento surgieron las palabras 'resarcir' o 'compensación' a la hora de ofrecerle la continuidad en Mendizorroza. Sin embargo, existe una conexión. Carreras fue el blanco de las iras del ucraniano y ahora el club, sus nuevos dirigentes, le ofrecen una ocupación de su agrado en el momento en que cuelga las botas. Porque Lluis, a punto de cumplir en septiembre los 35 años, ha decidido cerrar su etapa de futbolista profesional en activo. Se va el jugador que ha militado en más clubes de la Primera División, siete. Recuperar a Carreras guarda más simbolismos. Por si a alguien le cabía alguna duda, la ruptura con la etapa de Piterman es definitiva.
«Me llamó Fernando, con el que ya antes tenía una buena relación, y me ofreció esto», dijo ayer en un tono exultante. «Me agradó. Me gusta la idea de ayudar al club. Porque yo antes sólo tenía una mala relación con un individuo indeseable. Pero el Alavés es un club grande, la ciudad es maravillosa y siempre he tenido el apoyo de la gente».
«Pasión por el fútbol»
Carreras continuará practicando en el Alavés su «pasión por el fútbol». El ex lateral posee los títulos de entrenador juvenil y regional y ahora «quiero probar como técnico. A ver si sirvo también en esta faceta. A Pablo ya le conocía y tengo amistad con él, por lo que no va a haber ningún problema».
El contacto con el primer equipo juvenil será sólo una de sus variadas ocupaciones. También ejercerá de delegado del primer equipo. «Seré una especie de puente entre el entrenador, la plantilla y el consejo de administración». El martes ya fue presentado oficialmente al vestuario en Ibaia y en este cargo comenzará hoy mismo, en el amistoso del 'Glorioso' contra Osasuna en Lakuntza.
Sus funciones irán más allá del campo, porque donde posiblemente desarrollará una importante carga de trabajo será como ayudante de Carlos Lasheras en la secretaría técnica.
El inmediato pasado del catalán con la plantilla hace que conozca de primera mano a casi todos los jugadores, algunos buenos amigos suyos. Pero las relaciones personales no influirán, aseguró ayer, en sus nuevos cometidos. «El que es amigo seguirá siendo amigo y el que es compañero seguirá como compañero. Lo que intentaré será hacer la vida más fácil a los jugadores».





