
LAS FRASES
Vestido con pantalones oscuros y camisa azul clara, el jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de Cruces arrancó su discurso con un emocionado homenaje a su madre, ya fallecida, Choni Fraile, redactora del Norte Express en los setenta, directora del gabinete de prensa del Ayuntamiento de Vitoria en la década siguiente y también pregonera de las fiestas, en 1991. Y, en medio de todo eso, madre de siete hijos. «Hablar de ella es hablar de responsabilidad, compromiso y de una enorme sensibilidad social. Quiso mucho a Vitoria y nos enseñó a quererla», dijo.
Miembro de una fecunda saga de médicos -él es uno de los que encarna nada menos que la quinta generación-, reveló que un bisabuelo fue quien la fundó al trasladarse hasta la capital alavesa desde Laguardia, donde ejercía de doctor allá por 1880. A su más que acreditada relación con esta profesión y a la conmemoración, este año, del centenario de Las Nieves -hoy Hospital Psiquiátrico de Álava- atribuyó, precisamente, su designación como pregonero.
Dado el concurrido aforo, Gutiérrez no quiso despojarse de la bata blanca sin hacer antes un recordatorio a sus pacientes, personas con enfermedades mentales, de los que dijo «soportan un gran sufrimiento debido, en parte, al estigma que supone padecer una patología de este tipo». Dijo aún más. «La violencia del paciente psiquiátrico es infrecuente a diferencia de la violencia social y política. A menudo son más víctimas que verdugos», agregó.
Antes de abordar su travesía personal por La Blanca, el psiquiatra navegó por otros temas más trascendentes. Así, hizo apología de la libertad -«entendida como libertad de conciencia, lo más preciado que tenemos», afirmó- y llamó la atención sobre la necesidad de valorar tanto los elementos culturales comunes con otros pueblos de la comunidad occidental como los propios de los vascos. «Porque sólo así podremos entender nuestra historia», aseguró.
Inmigración y soledad
«De vuelta a Vitoria, una ciudad que acoge y da oportunidad», Gutiérrez hizo una escala en el fenómeno de la inmigración para llamar la atención sobre la necesidad de «incluir actuaciones que faciliten su integración y su salud psíquica». En este punto, el médico parafraseó a la fundadora del Instituto Americano de Psicoanálisis, Karen Horney: «una gran parte de la ansiedad del hombre se centra en un íntimo conflicto de valores». Su colega vitoriano tuvo, sin embargo, un mensaje tranquilizador: «Vitoria tiene recursos y capacidad para combatir la soledad de los ciudadanos a través de su buena articulación social».
Bastante más lúdico se mostró en la segunda parte del pregón, en el que rememoró las «manzanas encarameladas» de las fiestas de su niñez y el «explorador que vendía plumas estilográficas», al que atribuyó su vínculo actual a la Asociación Africanista Manuel Iradier. Después de asegurar que en La Blanca de su adolescencia «no se ligaba nada», 'Guti' -como le apodan sus conocidos- repasó varias ediciones que regó con los apellidos de al menos medio centenar de amigos, muchos de los cuales se dieron cita entre el público. «Para mí siempre han sido lo mejor del año por la fraternización con que se disfruta», remató.









