
Rememora José María, ahora a los 74 años, que querían hacer una parodia en la plaza de toros: «Teníamos un bombo enorme y para tocarlo, pensamos en un muñeco. Mi madre lo hizo con trapos. Ni siquiera estaba vestido de blusa, sino que tenía medias de mujer».
Al terminar las fiestas de aquel año, como «'Pepito' había sido malo, lo colgamos con las fajas», recuerda. Cuentan algunos testigos que una mujer llamó a la Policía Municipal porque pensaba que un hombre se había ahorcado. Los agentes comprobaron que era el muñeco.
La historia de este primer 'Pepito' acabó aquí, salvo la cabeza, «que me llevé a casa para guardarla, porque era lo más difícil de hacer. Tenía unos ojos graciosísimos, colgantes, hechos con botones de polainas», relata José María Estíbalez.
En 1956, Trinidad Larrechi, la sacrificada madre de los tres presuntos tímidos, preparó mejor al muñeco: «Estuvo vestido de blusa. Y Jesús Jiménez y yo lo paseamos durante todos los días», dice.
El primer vuelo
Y fue en estas fiestas cuando 'Pepito' hizo su primer vuelo, que no consta en los anales oficiales, pero con el que demostró buenas dotes como paracaidista. «Habíamos ido a las barracas y Jesús y yo subimos al 'caracol'». Ésta era una antigua atracción que consistía en un tobogán en espiral que descendía de una considerable altura. «Desde lo más alto, tiramos a 'Pepito' sobre el toldo del tiovivo de los caballitos. Rebotó y cayó al suelo al lado de una señora que casi se muere del susto, pues pensaba que se había caído un blusa», dice Estíbalez al recordar esta es-pecie de vuelo de entrenamiento.
No sólo la mujer pensó que el blusa volante era una persona. «Subían en aquel momento al 'caracol' unos blusas de Los Bainas y uno de ellos quiso hacer lo mismo que 'Pepito'. Así que se tiró encima del toldo, lo rompió... y él se cascó dos costillas», evoca. Ya entonces, lo que hace un blusa había de ser imitado de forma inmediata por otro, o por todos.
Las fiestas terminaron con una procesión funeral con el muñeco yacente sobre «un carro para llevar el pescado. Durante la traca, le dimos fuego en la plaza del Arca y mi hermano se quemó, pero volví a recuperar la cabeza», apunta.
Fue a finales de julio de 1957 cuando Los Tímidos decidieron bajar a 'Pepito' desde la torre. «Fueron a ver a mi madre, que pidió algo de tiempo para reforzar al muñeco con alambres. Hizo lo que pudo, pero 'Pepito' acabó en los tejados» y empezó otra historia.









