-Perfectamente. Tenía muy asumido que aquello acabaría. Los he disfrutado desde otro punto de vista de la fiesta, aunque con chispilla, eso sí.
-Defina «chispilla».
-Pues, con cierta nostalgia. Cuando estás acompañando a Gorka y oyes al gentío, como suben los decibelios, y suena el Chupinazo, coño, te vienen un montón de recuerdos a la cabeza que viví en primera persona...
-Ahora le han sacado de la reserva. ¿Contento?
-Sí, contento y emocionado, aunque esta vez va ser más difícil... Me voy a ver en una situación con la que no contaba. Mira por dónde voy a encarnar de nuevo a Celedón, que es como ese amigo de la escuela, de la 'mili', del que te despediste para siempre y, ostis, ahora vas a volverle a ver, ¿bua!
-Regresa a la primerísima línea de las fiestas ¿y lo hace en un inédito mano a mano con su sucesor!
-Estoy de subidón, pero pueden caer las lágrimas...
-¿Digno sucesor Gorka?
-Sí, perfecto. Le veo con ese poquito de miedo escénico y con ese mucho de que salga todo bien.
-¿Licenciado ya, entonces?
-Sí, sí.
-¿Recuerda cada uno de sus veintiún paseíllos o sólo el primero y el último?
-No, eso sería imposible. Por supuesto que recuerdo el primero y el último, y también aquel, a finales de los ochenta, creo, en el que cayó un chaparrón inmenso. ¿El agua entraba a chorros donde nos cambiábamos, en Irazu!
-Siempre dijo que lo que menos le gustaba del papel era la popularidad. ¿Ahora la añora?
-No, no, sigo prefiriendo pasar desapercibido. Pero reconozco que es una gozada que un montón de gente me salude con tanto cariño. La pena que me da es no reconocerlos a todos. Ellos son quienes me recuerdan lo que he sido.
-Bodas de oro de Celedón. ¿El símbolo de la fiesta se arruga o se hace fuerte?
-Cada año es más fuerte. Yo ya no entiendo unas fiestas de Vitoria sin la bajada de Celedón. Es quien trae el espíritu de alegría que debe primar en esos días.
-El Chupinazo, ¿se ha embrutecido o se ha nos ha escapado de las manos?
-Ése es un momento de explosión, la apertura a unos días de juerga y son instantes fuertes. Vitoria está creciendo cada vez más y en la plaza caben los que caben...









