
-¿Cómo ve los proyectos para revitalizar el Casco Viejo?
-Hay que apostar por dotarlo de una imagen de calidad. Hay mucho chiringuito. Y eso no atrae a la gente. Pero primero hay que responder a dos preguntas: ¿Queremos un casco medieval para los vitorianos o un centro para atraer turistas?
-¿Ve con buenos ojos propuestas como la de Adolfo Domínguez, que proyecta abrir varias tiendas?
-Sí, porque de fachadas para dentro cada uno puede hacer lo que quiera. Es una apuesta privada que el futuro decidirá si es acertada. Ojalá hubiese más locales y restaurantes dignos, como los hay en el Ensanche. Hay que acabar con las diferencias. Parece que lo de arriba es cutre y lo de abajo, no.
-¿El tranvía revolucionará Vitoria?
-Le veo un problema: es una estructura de transporte fija. Una línea de autobuses se cambia fácilmente, pero no así la catenaria del tranvía. Yo concebía más bien el tranvía como un elemento que circunvalase la ciudad. Pero se ha diseñado con la misma filosofía que la del coche para dejarnos en la puerta de los comercios.
-El nuevo equipo de gobierno apues ta por construir el futuro Auditorio en Euskaltzaindia.
-Lo importante no es su ubicación, sino su futura programación. No vale la pena hacerlo si es para tener los mismos conciertos que en el Principal.
-¿Cómo ve el turismo arqueoló gico en Álava?
-Hay cosas que se hacen muy bien, como el programa 'Abierto por obras' de la catedral. Otras no. El centro expositivo de los yacimientos de La Hoya, en Laguardia, está totalmente abandonado. Da vergüenza.






