
Para el alcalde, Patxi Lazcoz, la ciudad vivió un chupinazo «especialmente emocionante», presidido por una actitud de «tolerancia y concordia». «Estoy convencido de que podemos abrazar nuevos tiempos para la convivencia», afirmó. El regidor socialista mostró su disposición a mantener el mismo esquema -Celedón acompañado por un grupo de voluntarios- el próximo año, «si así lo desean los blusas». En este sentido, aseguró estar dispuesto a «colaborar» con ellos para «mejorar» aún más los primeros minutos de La Blanca.
El líder de la oposición, el popular y ex alcalde Alfonso Alonso, reconoció que «todo ha salido muy bien». Para Alonso, «los blusas tienen ahora una oportunidad para recuperar su protagonismo en un ambiente de concordia». Y recordó que fueron ellos quienes impulsaron las fiestas hace 50 años. Abogó, además, por convertir en tradición el acompañamiento de Celedón por parte de los blusas.
Participación
«Lo que ha sucedido es muy positivo. Queda un año por delante para consolidar el cambio», dijo por su parte, el portavoz municipal del PNV, Mikel Martínez. Y es que a los nacionalistas les parece «estupendo» que los blusas recorran el trayecto junto a Celedón si ellos quieren. «Es un paso más hacia la participación ciudadana», afirmó Martínez.
Ezker Batua se congratuló asimismo por la ausencia de incidentes. Su portavoz, José Navas, resaltó sin embargo que este tipo de paseíllo ha llegado «tarde». En su opinión, es el acto central de las fiestas y los blusas deben ser sus promotores. «No se trata de una cuestión de orden público», recalcó.
Antxon Belakortu, de Eusko Alkartasuna, también destacó la falta de incidentes durante el recorrido, «que es lo más importante». «Si los blusas tienen más protagonismo, mejor que mejor», agregó.









