
LOS JUEGOS
La plaza de la Burullería acogió a unos 150 chavales -un número más que aceptable-, pero no llegó a estar llena del todo. Los txitularis de Zoroak y la fanfarre de Los Biznietos de Celedón fueron los encargados de crear ambiente festivo hasta las 12.30, momento en el que la afluencia de niños empezó a ser masiva en el Casco Viejo.
Llegaban desde la plaza de España, la mayoría vestidos de blusa y acompañados de sus padres o abuelos. Para estos últimos, los comerciantes del Casco Viejo habían preparado una degustación popular de productos de la tierra, txakolí y vinos de Rioja Alavesa. Así, mientras los niños jugaban entre ellos, los mayores les vigilaban atentamente desde la txosna, tomando un pote.
Adolescentes
Sobre las 13.30 llegaron a la plaza el Celedón y la Neska txikis, quienes olvidaron la importancia de sus cargos y no dudaron en unirse al resto de niños para disfrutar de los juegos. También aparecieron por la plaza muchos chavales mayores, de entre 14 y 15 años. Llegaron atraídos por el jaleo pero cuando se dieron cuenta que los juegos eran demasiado infantiles para ellos, optaron por marcharse.
Aunque lo de menos era la competición. Para los ganadores en los diferentes juegos hubo premios como originales lapiceros, cajas de pinturas, bolígrafos burbuja y más de 200 balones hinchables. Y a todos los participantes se les entregó una bolsa de chucherías y caramelos, que fue muy agradecida.
Los organizadores lo calificaron de «rotundo éxito», aprovecharon para agradeceder a la Federación de Comerciantes del Casco Viejo su patrocinio e hicieron votos para repetirlo en próximos años.
La ginkana fue una más de las numerosas actividades que se programaron ayer para los pequeños, como las carreras de sacos o el paseíllo de ida y vuelta a los toros.









