
Según explica Joaquín Jiménez, conocido historiador alavés, como ofrenda de agradecimiento, las monjas invitan todos los años a representantes del Palacio de la Provincia para conmemorar este acto.
«Había visto la réplica en la exposición permanente, pero la emoción que uno siente al tocar la verdadera no se puede explicar. Es una ilusión para mí, porque quiero mucho a la tierra de Ayala y el relicario es un símbolo para esta villa», explicó sonriente.
El jefe del Ejecutivo foral llegó con el tiempo justo para la entrega de la joya religiosa del siglo XIV de manos de dos hermanas de la congregación, a las que únicamente se puede ver este día. Aguirre fue con ella en procesión hasta la capilla acompañado del alcalde de Aiara y compañeros del partido, depositando en el altar el relicario que, según dice la leyenda, guarda un mechón del cabello de la Virgen.
Tres párrocos oficiaron la ceremonia en honor a Santo Domingo de Guzmán y a la Virgen del Cabello. Finalizada la misa, el diputado Aguirre devolvió los restos a las dominicas, quienes invitaron a todos los presentes a degustar sus deliciosas pastas artesanas bañadas con una dulce mistela.
Esta tradición se celebraba antes todos los 4 de agosto, pero se retrasó cuatro días porque la Iglesia cambió el calendario en 1973. Esta nueva fecha facilita la presencia de los representantes alaveses. «Mejor. Antes coincidía con las fiestas de La Blanca y era más difícil estar presentes en todos los actos», agregó Jiménez.









