
Como resultado del fortísimo choque, el conductor del vehículo y vecino de la zona, R. A., de 40 años, sufrió una pequeña rotura de la apófisis de la columna vertebral y distintas lesiones en la cabeza. Quedó ingresado en el hospital Santiago. Siete pasajeros del tren resultaron heridos leves. Dos de ellos fueron también trasladados a Santiago. Otros tres, a Txagorritxu para ser atendidos de sus lesiones. Todos recibieron el alta ayer mismo. Un viajero con el tabique nasal roto fue desplazado a Pamplona para operarse.
La colisión con el camión, que fue arrastrado por la locomotora 200 metros, obligó a suspender el tráfico ferroviario durante ocho horas, lo que afectó a ocho trenes regionales entre Miranda y Vitoria. Además se originó un incendio en el lugar del choque, que tuvo que ser sofocado por los bomberos de Vitoria para evitar que afectara a dos viviendas cercanas. La catenaria de la vía sufrió diversos daños por el descarrilamiento de la locomotora.
El suceso, cuyas causas aún se están investigando, obligó a desalojar a los 160 pasajeros que en esos momentos viajaban en el talgo. Tuvieron que esperar durante dos horas la llegada de un tren de mercancías para que les trasladara hasta Vitoria, de donde partieron en autobuses a sus puntos de destino.
Frenazo del maquinista
Entre ellos se encontraba Jorge Barquero, un joven de 21 años, con billete a Huesca. «Menuda forma de concluir las vacaciones, aunque por lo menos se ha quedado en un susto», comentaba ya más tranquilo su versión. «El maquinista ha visto el camión y ha accionado el freno de mano, pero no ha tenido tiempo suficiente de evitarlo».
Triay, otro de los pasajeros, sólo recordaba haber sentido «un frenazo muy fuerte, iba medio dormido en la ventanilla. Todo ha sido muy rápido y vi que pasaba una rueda del camión». Para Pepa Doban, lo peor «ha sido cuando hemos salido a las vías y visto cómo estaba la locomotora, con partes del camión incrustadas y la paja por encima».
Digerida la primera impresión, la mayoría del pasaje respiró con alivió cuando los agentes que les socorrieron comentaron «la suerte que hemos tenido. Un poco más y el tren queda al revés, con todos los muertos que podría haber habido», repetían angustiados viajeros y vecinos de Margarita.










