Uno de las operaciones se produjo ayer en la localidad guipuzcoana de Oiartzun. Los 200 kilos aprehendidos en ella procedían de buques italianos no autorizados que habrían descargado la mercancía en Tarragona. El pasado viernes, los técnicos del Ejecutivo autónomo se hicieron con una partida de 600 kilos de atún rojo en Irún, que aparentemente había llegado en un barco palangrero canario hasta el puerto de Cádiz.
Según el Gobierno vasco, en ambos casos las embarcaciones involucradas no figuran en el registro de buques autorizados para la pesca de esa especie en la zona del convenio de la Comisión para la Conservación del Atún Atlántico. Se trata, en su opinión, de capturas desembarcadas en puertos españoles «que han podido entrar en el mercado sin aparentes problemas, saltándose los controles del Ministerio de Agricultura y Pesca».






