
Se cocinaron un total de 120 kilos de chorizo para obsequiar a los vitorianos que se acercaron con unas 3.000 raciones de chorizo con pan regado con txakolí o cerveza, al gusto del consumidor. Esta "chorizada" estrena ubicación ya que el año pasado estuvieron en la plaza de Abastos, junto al zoco árabe que se coloca en las fiestas y donde se pueden degustar productos árabes como kebab o té.
El presidente de la Federación de sociedades gastronómicas de Álava (Boilur), Germán Alvarado, confesó mientras daba vueltas a la cazuela con el chorizo que "el cambio de ubicación es perfecto y el Ayuntamiento nos ha dado menos guerra que el año pasado".
A falta de una jornada, las fiestas este año han transcurrido sin incidentes, con mucha gente los dos primeros días.
En el último día de fiestas parece que el tema va de comer por lo que, a las siete de la tarde, los más golosos podrán degustar en la plaza de los Fueros un pastel en honor a Celedón que ha preparado la Asociación de pasteleros y confiteros de Álava.
Toros, teatro, fuegos artificiales y música
Por su parte, los aficionados a los toros podrán disfrutar de la última corrida de la feria taurina de la Blanca donde los toros de la ganadería gaditana de Núñez del Cuvillo serán lidiados por los toreros El Juli, César Jiménez y Sebastián Castella.
Como alternativa a los toros, quien quiera reír y pasar un buen rato podrá hacerlo en el teatro Principal con la revista "Cómeme mi coco, negro" de la compañía catalana "La cubana" en la única función de las ocho de la tarde.
Por la noche, en el recinto ferial de Mendizabala se quemarán los fuegos artificiales de la pirotecnia "Tomás" de Castellón.
Los más resistentes al cansancio que producen cinco días de fiesta podrán mover el esqueleto en la plaza de España con la orquesta Nueva Alaska desde las once de la noche.
En la txoznas, a la una, coincidiendo con la subida de Celedón, dará comienzo el concierto de Fermín Muguruza junto con "Afrobasque fire brigade". Mientras, en la plaza de la Virgen Blanca, Celedón se despedirá a la una de la madrugada de los vitorianos acompañado por la traca final de la pirotecnia alavesa Valecea.
Tras casi una semana de fiesta, el aldeano de Zalduendo subirá a la torre desde la que bajó el pasado día cuatro y allí descansará hasta el año que viene.










