El objetivo es devolver la vida a un edificio industrial -ahora de propiedad municipal- para rememorar su pasado con un museo, que completará con un centro de horticultura y un equipamiento social para el barrio.
Por ello, además de preservar la memoria histórica de una importante panificadora cuyo origen se remonta a 1853, se quieren habilitar aulas para la formación de los futuros usuarios de las 240 huertas ecológicas habilitadas enfrente, junto al Zadorra. Además, se proporcionará nuevos espacios de reunión a los vecinos de Abetxuko.









