La capital checa se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos turísticos por excelencia. «Es lógico. La ciudad ofrece muchas cosas y la gente es agradable con los foráneos». Pero todo este 'boom' también ha traído consigo ciertos inconvenientes para sus habitantes. «En ocasiones hay demasiados visitantes que hacen que los que vivimos aquí no podamos disfrutar de algunos rincones de la ciudad como antes».
Además, la proliferación de turistas ha dado pie a cierta picaresca local. «Alguna vez me ha pasado de ir a un bar con algún familiar que estaba de visita y nos querían cobrar más de los normal ». Elena también avisa del aumento de robos a turistas. «En las guías ya advierten de los lugares más peligrosos. Es una red que se dedica exclusivamente al hurto. Es algo nocivo para la imagen del país», se queja.