
EL PROGRAMA DE HOY
-¿Cómo comenzó su relación con la compañía Yllana?
-Por casualidad. Conocí a David Ottone, el director de Yllana, tras un concierto, hace dos años. Tomamos algo y decidimos hacer alguna cosa juntos. Ahora, hemos montado la pequeña locura que teníamos previsto hacer.
-¿Qué ha aportado al desarrollo de 'Pagagnini'?
-En este espectáculo hay dos elementos, la música y el teatro que, en el caso de Yllana, es la risa, gestual. Nosotros ponemos nuestra experiencia musical e Yllana aporta la suya en el humor.
-¿De qué forma articula su faceta de profesional de la música con la actuación en clave de humor?
-Es difícil, por supuesto, porque ninguno de los cuatro músicos éramos actores. Tampoco lo pretendemos ahora. Pero hemos entrenado con Yllana para tener un poco de presencia en este aspecto. El tema del espectáculo es un cuarteto de cuerda clásico, un mundo del que venimos. Hay que saber burlarse de uno mismo, porque en la música clásica a veces hacemos cosas ridículas.
-¿Por ejemplo?
-Hay reglas muy solemnes, muy serias, como ir con fracs que se llevaban hace cien años. Nos burlamos de esa seriedad extrema.
-¿A cuánta gente que conocía su trayectoria como concertista ha dejado con los ojos como platos?
-Bueno... No les ha molestado, para nada. La obra es un concierto y hay música todo el rato, con buenos intérpretes y muy buen nivel. La parte actoral está dirigida por Yllana, lo que da una buena combinación de música y humor. Es también un guiño para atraer nuevos públicos hacia la música clásica. Cada vez estamos más escasos de público y queremos demostrar a los jóvenes o a quienes no acuden a los conciertos que no se trata de algo tan solemne y para entendidos.
-De hecho, ya ha acometido proyectos como 'Mis primeras cuatro estaciones' o 'El Carnaval de los animales', para niños.
-Sí, eran para los más jóvenes. Quiero que se den cuenta de que aparte de ídolos como David Bisbal y compañía existe la alternativa de los grandes compositores de música clásica. Por eso he hecho muchas funciones con Vivaldi y ha funcionado muy bien.
Humor y personalidad
-¿Con qué criterios eligieron las piezas?
-Tenían que funcionar con público no habitual de música clásica. Hay mucho de Paganini, el primer músico de la Historia que empezó a convertir un concierto en espectáculo. También Sarasate, Boquerini, Mozart,... un poco de todo.
-¿Qué tipo de humor o humoristas son sus favoritos?
-Es difícil. No me imagino la vida sin risa. Aparte de la música, tener buen humor, reírte de todo, incluso de uno mismo, es muy importante para mí. Me gusta todo lo divertido.
-Ha tocado tango, flamenco con José Luis Montón, ha actuado con músicos de jazz,... ¿Un músico clásico ha de tener una personalidad para ir hacia otros estilos o es este camino el que completa su personalidad?
-Buena cuestión. Yo intento convencer a los jóvenes violinistas, porque en las grandes academias donde estudiamos música clásica lo primero que hacen es prohibirnos cosas: escuchar música zíngara, tocar jazz,... Creo que es una manera muy equivocada de enseñar música. Esto impide desarrollar la propia personalidad, el propio gusto. A mí siempre me han gustado todo tipo de cosas y, cuando me decían los profesores que no las escuchara, me sentía muy frustrado. Gracias a Dios, he podido dedicarme a lo que me gusta y acercarme a otros estilos.









