Le siguió ERA que, con aviones pequeños, pretendía unir la capital alavesa con numerosas ciudades españolas, además de París, Stuttgart y Londres. Comenzó su andadura en 1999 y apenas un año más tarde quebró.
Desde entonces, Foronda navegó sin rumbo hasta la llegada de Ryanair en 2006, recibida como un auténtico balón de oxígeno. El anuncio de la marcha de la compañía echa por tierra las ilusiones del sector hostelero y turístico que veía ya cómo se producía un goteo continuo de visitantes ingleses e irlandeses.









