
LA REFORMA
«La intención es crear una gran playa de piscinas, como un mar que sea abierto y sin segmentaciones», detalla Jesús Vázquez, director municipal de Deportes. El Ayuntamiento retirará además 180 árboles enfermos. «Algunos de ellos se transplantarán. Gamarra siempre ha sido un lugar oscuro y queremos darle mayor luminosidad», agregó.
Este profundo lifting arrancará en septiembre, cuando los bañistas plieguen las tumbonas y se despidan del verano. Tras haber reformado la pileta familiar, la siguiente fase será transformar la olímpica y la infantil. Esta última ya ha sufrido una intervención este año al retirar el tobogán más grande del recinto y poner en su lugar una pista de voleyball. «Todos los años había algún percance y decidimos quitarlo para evitar más sustos», justificó Vázquez. El tobogán pequeño también sufrirá algún cambio porque «tiene mucha pendiente, con el peligro que conlleva para los niños».
Al igual que se ha hecho con la familiar, la reforma de las otras dos piscinas se centrará en la mejora de los vasos y el sistema de depuración. Además, se cambiará el pavimento y se crearán amplias áreas para tomar el sol cerca de las láminas de agua, como a la orilla de un mar imaginario que el Ayuntamiento se ha propuesto llenar de toallas.
Los primeros en apreciar las mejoras han sido las personas con problemas de movilidad. «Hemos incluido unas rampas de acceso a la piscina para minusválidos y aquellos que tengan dificultades para entrar en el agua, como por ejemplo las personas más mayores», recordó el responsable municipal. Las tres piscinas tendrán un sistema de depuración unificado en un solo edificio que también dispone en su tejado de placas solares. Una vez se hayan reformado las tres piletas, las antiguas casetas se derribarán y únicamente se funcionará con esta nueva construcción.









