
TRES VISITAS GUIADAS
Hay decenas de leyendas y curiosidades históricas, como las relatadas, que Salvatierra puede ofrecer. La villa fundada por el rey castellano Alfonso X el Sabio sobre la aldea de Agurain para vigilar la frontera con Navarra ha abierto sus puertas de fortaleza amurallada a los turistas y el resultado es el descubrimiento de un inmenso patrimonio artístico e histórico. Una caja de sorpresas, y misterios que encandila a los visitantes. Por segundo año consecutivo , el programa 'Entra está abierto' permite pasar una intensa mañana conociendo el conjunto monumental, las iglesias de la capital de la Llanada Oriental y las sobrecogedoras pinturas góticas de la parroquia de Gazeo.
«Es una maravilla», resume Luis Martín Atienza, un vallisoletano, que hace la visita animado por Milagros Retortillo, residente en la capital castellana pero con vinculaciones con Salvatierra y Vitoria. Ha venido a recordar paisajes de su infancia junto a sus amigas Begoña García y Sonia Arnaiz. El grueso del grupo de turistas que hizo ayer la visita procedía de Vitoria, como la pareja formada por Rodrigo y Estíbaliz o Luis Martínez de Zuazo, acompañado de su hijo Alejandro y el amigo de éste Diego Guerrero, ambos historiadores. Luis, artista y licenciado en Bellas Artes, disfrutó con la «nueva Salvatierra. La conocía, pero la visita ha sido un descubrimiento», comentó.
Angelitos de plomo
Sandra Naranjo, la guía, era la encargada de abrir puertas y dejar en el aire, como misterios sin resolver, interrogantes sin respuesta. La ruta empieza a las 10.30 en la iglesia de San Juan, en la misma plaza de las olveas. Comienzan las sorpresas. Una iglesia fortaleza tardogótica con traza de catedral y piedra blanca de Entzia para un pueblo de 4.500 habitantes, angelitos de plomo, retablos pintados al estilo flamenco con una polémica decapitación 'gore', una girola que no gira, escudos heráldicos de Vicuñas, Santa Cruces y Ordoñanas, un cuarto oscuro bajo el dilema de ¿depósito o cárcel? en cuyos muros aparecen misteriosos palotes que pueden ser los días tristes entre rejas de un prisionero, o un pórtico como el de la basílica de Loyola. Se continúa con el museo de cerámica al aire libre en memoria de la vieja tradición ceramista de Salvatierra y su peculiar fábrica. Se sigue por la calle Carnicería, la Casa de las Viudas, la impresionante iglesia de Santa María con el mejor paso de ronda de Álava sin duda, los palacios de Azkarraga y Begoña, la calle Mayor, el Ayuntamiento con la ermita de San Martín y acaba en Gazeo. La iglesia de Alaiza está en obras y no se pueden ver sus sorprendentes pinturas hechas por ¿ingleses o templarios? Un nuevo enigma sin resolver. El misterio sigue.









