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«Estaremos aquí dos días más o hasta que nos eche la Policía»
25 familias instaladas en la N-1 con sus caravanas tienen de margen hasta hoy para levantar el campamento
23.08.07 -
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«Estaremos aquí dos días más o hasta que nos eche la Policía»
LOS JIMÉNEZ. Tres niños juegan en la zona donde está acampada la caravana. / JESÚS ANDRADE
Las inmediaciones del parque de Garaio han vuelto a convertirse un año más en el lugar escogido por varias familias de etnia gitana para pasar unos «días de descanso» estival. Después de que el pasado verano estos mismos campistas fueran expulsados del embalse de Ullíbarri-Gamboa, el clan de «Los Jiménez» se instaló el martes en una vía muerta, paralela a la N-1, a la altura de Argómaniz y en sentido Vitoria. Con todo, y a pesar de que las veinticinco caravanas y la decena de vehículos que conducen estas familias ocupan una zona en la que no está permitido acampar y son más que visibles desde la autovía, la Ertzaintza aseguró ayer a EL CORREO no tener constancia de este asunto. «En cualquier caso -confirmó un portavoz de la Policía Autónoma- si no se trata de una zona legal, se actuará en cuanto se reciba alguna queja o algún requerimiento».

La Diputación, en cambio, sí envió a media tarde de ayer a una patrulla de Miñones para inspeccionar la zona. «No se han recibido quejas, pero como no es una zona legal de acampada, se les ha dado de plazo hasta las tres de la tarde de mañana (por hoy) para desalojar», aseguraron fuentes del Gabinete Agirre. «Se han mostrado receptivos y han aceptado el plazo. Veremos a ver qué sucede», añadieron.

El ultimátum frustra, en cambio, los planes de estas familias que, horas antes de recibir la visita de los Miñones, pretendían permanecer en el lugar durante, al menos, dos días más. «Estaremos aquí, por lo menos, hasta el fin de semana, o hasta que nos eche la Policía», aseguró a este periódico un miembro de la comunidad. «En ningún camping nos dejan entrar. Parece que tienen miedo porque viajamos muchos, pero nosotros también somos humanos y, ni en un camping ni aquí, hacemos daño a nadie», se defendió esta misma persona.

De una boda gitana

Han llegado desde Francia -donde hace unos días asistieron como invitados a una boda gitana- y viajan sin rumbo, «juntos, pero no revueltos». «Nosotros somos como los caracoles, vamos con la casa a cuestas y, de hecho, aunque todos tenemos casas en diferentes lugares, nos ahogamos en ellas. Nos gusta ser nómadas», explicaron.

Proceden de Francia, de Italia y de diferentes países europeos, que suelen visitar en su continuo peregrinar. Ése que esta misma tarde habrán de retomar. «Hacia Madrid o Cataluña, quién sabe».
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