
Sin embargo, el proyecto continúa aún sin fecha oficial de arranque. Mientras las constructoras llevan a cabo las labores de preparación del espacio, que será sometido a un drástico 'lifting' durante seis meses, la empresa Gesarke acomete la última fase de las prospecciones arqueológicas, preceptivas en cualquier obra urbanística. Según todo parece apuntar, estos sondeos concluirán en breve y sin mayores sorpresas.
De forma paralela, los especialistas elaboran un informe en el que darán cuenta al Consistorio del valor de los restos de un puente y de una estructura semiexcavada en roca que han localizado. Con ese documento en la mano, el Gabinete Lazcoz decidirá si el proyecto de modernización de la plaza de la Virgen Blanca, realizado por el arquitecto municipal Eduardo Rojo, debe ser modificado o no para preservar esos vestigios.










